El despliegue, único permanente en EE.UU., costará 1.400 millones de dólares hasta 2029 y es criticado por demócratas y expertos por su falta de impacto real
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene desde hace un año a la Guardia Nacional desplegada en las calles de Washington D.C., a pesar de que los delitos violentos en la ciudad han disminuido un 26% respecto a 2024, según datos oficiales de la Policía Metropolitana y el gobierno local. La medida, anunciada como respuesta a una «emergencia de seguridad pública», es el único operativo de este tipo que permanece activo en el país, tras el desmantelamiento de despliegues similares en ciudades como Los Ángeles o Chicago.
El Pentágono confirmó que la presencia militar se prolongará hasta el 20 de enero de 2029, fecha en la que finaliza el mandato de Trump, «o hasta que el presidente la dé por terminada». El operativo, que moviliza una media de 2.500 agentes, ha generado un coste de 1.400 millones de dólares hasta la fecha, según documentos remitidos al Congreso por el Departamento de Defensa. Expertos como Chandler Hall, director asociado de Seguridad Pública del Centro para el Progreso Estadounidense, cuestionan su eficacia: «No hay evidencia concluyente de que estos despliegues hayan reducido los delitos violentos o los homicidios más allá de la tendencia a la baja que ya existía antes».
La decisión de Trump ha dividido a la ciudadanía. Mientras algunos residentes y comerciantes valoran la sensación de seguridad que aporta la presencia militar, organizaciones como el Centro Brennan por la Justicia denuncian una «militarización innecesaria» y un «uso abusivo del poder federal». El Partido Demócrata, por su parte, ha criticado la medida por considerar que vulnera la autonomía de la capital, donde la policía local depende del gobierno municipal. Hall añadió que «la percepción ciudadana de riesgo no justifica el despliegue», ya que, según encuestas nacionales, el número de estadounidenses que ven la delincuencia como un problema grave ha disminuido por segundo año consecutivo.
Los datos oficiales muestran que, en 2024, los delitos violentos en Washington alcanzaron su nivel más bajo en tres décadas, y la tasa de homicidios en 2025 fue inferior a la de ciudades como St. Louis o Baltimore, donde no hay presencia militar. El experto insistió en que «el dinero de los contribuyentes se aprovecharía mejor en programas de intervención contra la violencia», en lugar de financiar un operativo que, según sus investigaciones, no ha tenido un impacto cuantificable en la reducción de delitos.
La Guardia Nacional, una fuerza de reserva militar, se ha convertido en una imagen cotidiana en la capital, con agentes patrullando estaciones de metro y calles principales. Las protestas más masivas contra su presencia se registraron en septiembre de 2025, aunque el debate sobre su permanencia sigue abierto entre la clase política y la sociedad civil.
Fuente: La Razón (Internacional)







