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Trump y Xi Jinping sellan en Washington un pacto histórico para frenar la guerra comercial

La visita de Estado del líder chino a EE.UU. busca redefinir la relación bilateral tras años de tensiones, con tecnología y mercados como ejes clave

·24 de septiembre de 2026·2 min de lectura

La visita de Estado del líder chino a EE.UU. busca redefinir la relación bilateral tras años de tensiones, con tecnología y mercados como ejes clave

Donald Trump recibió este jueves en la Casa Blanca a Xi Jinping, presidente de China, en una visita de Estado que marca un giro en las relaciones bilaterales tras años de conflicto comercial. Durante la ceremonia oficial, Trump anunció su disposición a colaborar con Pekín para «forjar un futuro mejor» para ambos países, según recoge EFE.

El encuentro, el primero de Xi en Washington en 11 años, llega en un contexto de creciente rivalidad tecnológica y disputas por mercados globales. Aunque no se detallaron acuerdos concretos, el tono de la declaración sugiere un intento de desescalar tensiones en sectores como semiconductores y tierras raras, donde ambos países compiten por liderazgo industrial.

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La visita incluye reuniones bilaterales y una cena de Estado, pero el verdadero desafío será traducir las palabras en acciones concretas. El Gobierno de Trump ha endurecido restricciones a exportaciones chinas, mientras Pekín acusa a EE.UU. de proteccionismo.

El contexto de la visita: tecnología y mercados en juego

La reunión se produce en un momento crítico para la economía global. China es el principal destino de exportaciones estadounidenses, pero también el mayor competidor en innovación, especialmente en chips avanzados y energías limpias. Ambos países buscan evitar una escalada que afecte a cadenas de suministro críticas, como la de vehículos eléctricos, donde China domina el 80% de la producción de baterías.

Además, la visita coincide con la presión de la UE para que EE.UU. y China coordinen políticas climáticas. Bruselas ha advertido de que la guerra comercial podría retrasar los objetivos del Acuerdo de París, algo que ambos líderes podrían evitar.

¿Qué se juega cada lado?

Para Trump, la visita refuerza su imagen como mediador global, aunque su administración mantiene sanciones a empresas chinas por supuestos abusos en Hong Kong y Taiwán. Xi, por su parte, necesita mostrar estabilidad en un año electoral clave en EE.UU., donde el tema comercial es clave para la campaña.

El verdadero test será si las conversaciones derivan en acuerdos vinculantes. En 2019, Trump y Xi firmaron un primer pacto comercial, pero su cumplimiento fue limitado. Esta vez, la presión de terceros países —como India y Japón— podría acelerar compromisos.

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La visita concluye este viernes con una rueda de prensa conjunta, donde se esperan detalles sobre posibles avances. Hasta entonces, el mensaje es claro: ambos países prefieren diálogo antes que conflicto, pero el camino hacia una alianza sólida sigue lleno de obstáculos.

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