Con la media de 26 encuestas que calcula Capitol (20 de octubre de 2026), Barcelona repartiría sus 32 diputados así, PSC 11, ERC 6, PP 5, Vox 4, Junts 3 y Frente Amplio 3. ERC gana los dos escaños que pierden los comunes, el PSC cede dos y Vox dobla.
Barcelona es la circunscripción donde el PSOE construyó su resistencia de 2023. El Partit dels Socialistes de Catalunya sacó allí 952.347 votos y 13 escaños, el 35,7 % de los votos válidos según el resultado oficial que publicó la Junta Electoral Central (se abre en otra pestaña). Ninguna otra provincia le dio tantos diputados, y ninguna explica mejor por qué Pedro Sánchez pudo seguir en La Moncloa con menos escaños que el PP. Tres años después, la provincia vuelve a ser decisiva, pero por un motivo distinto. Lo que se mueve en Barcelona no es tanto el bloque como el orden dentro de la izquierda.
Si se proyecta sobre la provincia la media del agregador de encuestas de Capitol y se reparte con la regla D’Hondt, el PSC baja de 13 a 11 escaños, Esquerra Republicana de Catalunya sube de 4 a 6, el PP se queda en 5, Vox pasa de 2 a 4, Junts repite con 3 y Frente Amplio, la lista que sucede a Sumar, cae de 5 a 3. Los números se cruzan casi en espejo. Lo que ganan ERC y Vox es exactamente lo que pierden los socialistas y los comunes.

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| 2023 | Proyección 29-N | |
|---|---|---|
| PSC-PSOE | 13 | 11 |
| ERC | 4 | 6 |
| PP | 5 | 5 |
| Vox | 2 | 4 |
| Junts | 3 | 3 |
| Frente Amplio | 5 | 3 |
Para comparar votos con 2023 hay que usar la misma vara, porque la proyección solo reparte el voto de las candidaturas con opciones y el resultado oficial incluye el voto en blanco y a las listas pequeñas. Medido como cuota del voto que se reparten los seis partidos con escaño, ERC pasa del 13,1 % al 18,2 %, el PSC del 37,9 % al 33,8 % y los comunes del 16,1 % al 9,8 %. En la derecha, Vox sube del 8,0 % al 12,2 % y el PP apenas se mueve, del 14,6 % al 15,6 %. Junts se queda donde estaba, en torno al 10,5 %. Son los cálculos de Capitol con la proyección provincial de hoy y los votos oficiales del BOE.
La izquierda cambia de casa
La subida de ERC no se entiende sin lo que ha pasado en la última semana. Según el acuerdo que anunciaron ambos partidos, Podemos no presentará candidatura en Cataluña y apoyará la lista republicana, que integrará a miembros de los morados. Gabriel Rufián e Irene Montero tienen previsto estrenar esa alianza el 24 de octubre en un acto en Nou Barris, según anunció la propia Montero. Al otro lado, los comunes concurren dentro de Frente Amplio, con el ministro Ernest Urtasun como número dos en Barcelona, ratificado el 17 de octubre por el consejo nacional de Comuns con el 94,1 % de los votos. El espacio que en 2023 fue una sola papeleta, la de Sumar, llega al 29-N partido en dos, y cada mitad se apoya en un socio distinto.
El último barómetro del CIS con microdatos permite asomarse a ese electorado, con todas las cautelas. En el estudio 3530 del CIS (se abre en otra pestaña), hecho en noviembre de 2025, de los 54 entrevistados en Cataluña que dicen haber votado a Sumar en 2023, el 35 % repetiría con Sumar y el 34 % se iba a Podemos, según el cálculo de Capitol con la ponderación del propio CIS. Solo el 7 % elegía entonces ERC. La muestra es pequeña, el recuerdo de voto suele desviarse hacia el ganador y la encuesta es anterior a Frente Amplio y al pacto con Podemos. Aun así, el dato dibuja el problema con nitidez. Hace un año, uno de cada tres votantes catalanes de Sumar tenía a Podemos como primera opción, y Podemos ya no estará en la papeleta catalana. Adónde vayan esos votantes es la variable que más pesa en el reparto de la izquierda en Barcelona.
Que ERC sea la beneficiaria tiene precedentes. Esquerra fue la lista más votada en Cataluña en las dos generales de 2019, y su caída en 2023 coincidió con la mejor cosecha del PSC en una década. La media de hoy no la devuelve a aquel punto, pero sí la coloca como segunda fuerza de la provincia, por delante del PP. Lo que cambia respecto a 2019 es el reclamo. Rufián no compite ahora solo por el voto independentista, sino por el de una izquierda que se ha quedado sin la marca con la que votaba.
Un escaño 32 que puede caer de cualquier lado
El método D’Hondt reparte los escaños dividiendo los votos de cada lista entre 1, 2, 3 y así sucesivamente, y se queda con los 32 cocientes más altos, como fija el artículo 163 de la ley electoral (se abre en otra pestaña). En una circunscripción tan grande el sistema es casi proporcional. El umbral efectivo que calculan los politólogos con la fórmula de Taagepera, 75 dividido entre los escaños más uno, se queda en el 2,3 %, por debajo de la barrera legal del 3 %, que aquí equivale a unos 64.000 votos y sí actúa. Por eso Barcelona no se decide en la frontera de la entrada sino en la cola del reparto, donde varios cocientes se amontonan.
Con la proyección de hoy, el escaño 32 es el sexto de ERC, con un cociente de 63.907 votos. Justo por encima están el cuarto de Vox (64.344), el undécimo del PSC (64.841) y el quinto del PP (65.696). Los cuatro caben en menos de 1.800 votos de cociente. El primero que espera fuera es el duodécimo escaño del PSC, con 59.438, y detrás queda el cuarto de Junts, con 55.412.

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| votos | |
|---|---|
| ERC · 5.º escaño | 76.689 votos |
| Junts · 3.º escaño | 73.883 votos |
| PSC-PSOE · 10.º escaño | 71.325 votos |
| Frente Amplio · 3.º escaño | 69.330 votos |
| PP · 5.º escaño | 65.696 votos |
| PSC-PSOE · 11.º escaño | 64.841 votos |
| Vox · 4.º escaño | 64.344 votos |
| ERC · 6.º escaño | 63.907 votos |
| PSC-PSOE · 12.º escaño | 59.438 votos |
| Junts · 4.º escaño | 55.412 votos |
| PSC-PSOE · 13.º escaño | 54.866 votos |
| ERC · 7.º escaño | 54.778 votos |
Esa cola tiene una consecuencia que no se ve en la cifra final. Si cualquiera de las cuatro listas que cierran el reparto pierde votos, el beneficiario más probable es el PSC, aunque esos votos no vayan a parar a él. Basta con que Vox pierda 19.627 votos en favor de cualquier otra candidatura para que su cuarto escaño pase a los socialistas, y a ERC le ocurre lo mismo con su sexto si pierde 26.816. Es una propiedad conocida de D’Hondt en distritos grandes. La lista mayor recoge los restos de las demás, del mismo modo que en 2023 el PSC fue quien tenía más cerca el escaño siguiente.
El duelo más directo es entre ERC y el PSC, los dos partidos que se disputan al votante de izquierdas que se queda sin papeleta de Podemos. Si 17.878 electores que hoy la proyección sitúa en ERC votaran al PSC, el escaño 32 cambiaría de manos y el reparto quedaría en 12 para los socialistas y 5 para Esquerra. Son el 0,83 % del voto proyectado en la provincia y el 4,4 % de lo que sacó Sumar en Barcelona en 2023. Cualquier sondeo de la media tiene un margen de error mayor que eso. Los movimientos que más barato cambian un escaño, en todo caso, no pasan por ERC. El más corto es un trasvase de 14.721 votos de Vox al PSC, y uno de 17.865 de Vox a Junts le daría a esta su cuarto diputado.

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| votos | |
|---|---|
| De Vox a PSC-PSOE | 14.721 votos |
| De Vox a Junts | 17.865 votos |
| De ERC a PSC-PSOE | 17.878 votos |
| De ERC a Junts | 20.388 votos |
| De PP a PSC-PSOE | 22.089 votos |
| De Frente Amplio a PSC-PSOE | 23.743 votos |
La derecha también se juega algo en Barcelona. Vox duplica sus escaños pero el cuarto es el más frágil de la cola, y el PP, que mantiene cinco, tiene un colchón de algo más de 31.000 votos sobre el primer aspirante. Junts, que conserva sus tres diputados, necesitaría 33.979 votos más, sin quitárselos a nadie, para el cuarto. Ningún partido tiene asegurado el escaño que cierra el reparto, y la diferencia entre la lectura buena y la mala para cada uno es menor que el error de una sola encuesta.
El tamaño de la provincia multiplica el efecto. Barcelona elige 32 de los 350 diputados, uno de cada once, y con la media de hoy aporta seis de los diez escaños que el agregador da a ERC en toda España. En el conjunto de Cataluña, el reparto quedaría en 16 diputados para el PSC, 10 para ERC, 7 para el PP, 6 para Vox, 6 para Junts y 3 para Frente Amplio, frente a los 19, 7, 6, 2, 7 y 7 de 2023. El detalle de las otras tres provincias está en la pieza sobre Girona, donde el último escaño se decide por menos de cien votos, y en la página de Barcelona del especial del 29-N.
Queda lo que la proyección no puede saber. No sabemos cuántos votantes de Podemos seguirán la indicación de apoyar a ERC y cuántos preferirán a Frente Amplio, al PSC o la abstención, y es justo la parte del electorado más volátil. Las encuestas nacionales que alimentan la media tienen muestras pequeñas en cada provincia, y la proyección reparte el cambio con un modelo, no con un sondeo provincial. Tampoco está cerrado el mapa de candidaturas, que se presentan entre el 21 y el 26 de octubre ante las juntas electorales.
Lo que conviene vigilar en las próximas semanas es concreto. Primero, si ERC mantiene en los sondeos la subida que le atribuye la media, ahora en el 2,2 % del voto nacional, una vez que el pacto con Podemos entre en campaña. Segundo, si Frente Amplio frena la sangría de los comunes, porque su tercer escaño en Barcelona, con 69.330 votos de cociente, aguanta hoy por menos de 30.000 votos. Y tercero, si el PSC logra presentar la elección como un duelo con el PP, la fórmula que le funcionó en 2023 y la única que le devolvería los escaños que hoy le faltan. Con la cola tan apretada, cualquiera de esos tres movimientos basta para cambiar el número que más se mirará la noche del 29 de noviembre, el de los diputados de Barcelona. La metodología del agregador explica cómo se calcula cada cifra.


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