La declaración institucional homenajea a las víctimas y pide a quienes siguen «atrincherados en viejos parámetros» que se sumen a «un camino genuino hacia posiciones democráticas»
Las claves
- Afirma que han demostrado ser capaces de dirimir discrepancias políticas con diálogo y acuerdo.
- Muchas personas han asumido el sinsentido de la violencia y han recorrido un camino genuino hacia posiciones democráticas.
- El Gobierno hace un llamamiento a esas personas para que se sumen al camino con valentía, sinceridad y determinación.
El Gobierno vasco ha aprobado este martes una declaración institucional con motivo del decimoquinto aniversario del fin de ETA. En el texto se recuerda a las víctimas de la violencia, las personas asesinadas, secuestradas, coaccionadas o amenazadas.
El Ejecutivo critica a quien permanece atrincherado en viejos parámetros y mantiene con la sociedad una deuda moral que no prescribe. Desde 2011, según el Gobierno, nadie se siente amenazado por defender sus ideas.
El Gobierno afirma que ha demostrado ser capaz de dirimir discrepancias políticas con las herramientas del diálogo y el acuerdo. Destaca que las políticas diseñadas en los últimos años han ayudado a las víctimas a ser reconocidas, visibilizadas y escuchadas.
Quince años después, muchas personas han asumido el sinsentido de la violencia y han recorrido un camino genuino hacia posiciones democráticas de respeto y reconocimiento de la pluralidad. Sin embargo, el Gobierno señala que hay quien no lo ha hecho y sigue atrincherado.
El documento hace un llamamiento a esas personas para que se sumen con valentía, sinceridad y determinación a este camino de fortalecimiento de la convivencia y los valores democráticos. Asimismo, pide no caer en los «triunfalismos» y reconoce que hay mucho camino por recorrer.
El Gobierno advierte que bajo la aparente normalidad persiste un dolor escondido que debe salir a la luz, ser visto, escuchado y reconocido. Recalca que la memoria es un deber social, institucional y político para reconocer el sufrimiento de las víctimas y compartir una lectura moral del pasado. Finalmente, el Gobierno vasco compromete transmitir lo que pasó para que no vuelva a ocurrir y seguir fortaleciendo la convivencia, los valores democráticos y la libertad.
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