Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, rechaza «cualquier tipo de violencia» tras los disturbios del miércoles en La Coruña, pero centra sus críticas en las cargas policiales, que califica de «brutales», y en el Gobierno central
La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, volvió este viernes a referirse a los altercados del miércoles en La Coruña, donde trece agentes policiales resultaron heridos.
Pontón señaló que los nacionalistas rechazan «cualquier tipo de violencia» y defendió que su partido sólo cree en la fuerza de la palabra y en movilizaciones pacíficas. Añadió que la protesta era contra «una extrema derecha que quiere llevarnos hacia atrás» y que el 99,99 % de los participantes no recurrió a la violencia.
Pontón calificó de «muy grave» que un Gobierno de izquierdas ordene cargas contra miles de personas que defendían pacíficamente sus derechos. Afirmó que esas cargas fueron «brutales» y que la actuación del Gobierno central «no es de recibo».
El PPdeG respaldó a los antidisturbios y cuestionó la gestión del delegado del Gobierno, Pedro Blanco. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, advirtió contra los justificadores y tibios que se ponen de perfil.
Desde Ponferrada, Rueda declaró estar «francamente preocupado» y señaló que los disturbios de La Coruña se asemejan a los de Milán y París. Aseguró que es fácil entrever una «estrategia» en la coincidencia temporal y estética de los actos violentos.
Rueda reiteró su absoluto apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad y pidió no normalizar la situación como si fuera un virus que se curará: «Si no somos firmes desde el principio, todo esto seguirá avanzando porque ni es casual, ni va a ser cosa de un minuto, ni está desorganizado».
Alfonso Fernández Mañueco, presidente de Castilla y León, condenó la violencia y solicitó una respuesta de la Administración de Justicia.
El jueves, Pontón había enviado un mensaje rechazando la violencia y calificando la carga como «absolutamente desproporcionada y brutal». Se preguntó quién estaba detrás de los altercados y señaló que no le extrañaría la presencia de infiltrados de la extrema derecha.
Los enfrentamientos iniciaron tras el acto de Santiago Abascal en la plaza María Pita y se intensificaron con barricadas y contenedores incendiados.
La Delegación del Gobierno confirmó que el tercero de los detenidos quedó en libertad con cargos, como los otros dos, a la espera del procedimiento judicial. Los arrestos se realizaron por presuntos delitos de desórdenes públicos, atentado contra agentes de la autoridad y daños en bienes públicos.
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