Venezuela, Afganistán y Bangladesh lideran las nacionalidades de los nuevos solicitantes, mientras la UE reduce un 22% las demandas respecto a 2025
España se convirtió en mayo en el segundo país de la Unión Europea con más nuevas solicitudes de asilo, al registrar 7.945 peticiones de protección internacional, según datos publicados este viernes por Eurostat. Solo Italia, con 10.660 demandas, superó esta cifra en el conjunto de los Veintisiete, donde el total de nuevas solicitudes cayó un 22% interanual, hasta las 42.525.
El descenso en la UE contrasta con la concentración de casos en cuatro Estados miembro: Italia, España, Francia (7.180) y Alemania (5.965) acumularon tres de cada cuatro solicitudes presentadas en mayo. En el caso de los menores no acompañados, España ocupó la quinta posición, con 75 peticiones, por detrás de Alemania (220), Países Bajos (195), Grecia (135) y Francia (80). La mayoría de estos menores procedían de Somalia, Sudán y Afganistán.
Los venezolanos continuaron siendo el grupo más numeroso entre los nuevos solicitantes, con 4.465 personas, seguidos de afganos (3.425), bangladesíes (2.860) y sudaneses (1.690). Además, 8.050 personas repitieron solicitud en el mismo Estado miembro, una cifra estable respecto a mayo de 2025 pero un 12% inferior a la de abril.
El marco legal europeo establece que los Estados deben evaluar cada solicitud en un plazo máximo de seis meses, aunque en la práctica los retrasos son frecuentes. España, como país de primera entrada para muchas rutas migratorias, ha visto cómo su sistema de acogida se tensiona en los últimos años, con centros de recepción saturados en ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga.
La distribución geográfica de las solicitudes refleja las rutas migratorias activas: Italia y España reciben principalmente llegadas por el Mediterráneo central y occidental, mientras que Alemania y Francia concentran demandas de personas ya en tránsito por Europa. La caída del 22% en la UE coincide con un endurecimiento de las políticas fronterizas en varios países, incluyendo controles más estrictos en las fronteras terrestres de Polonia y Hungría.
En este contexto, la Comisión Europea ha destacado la importancia de una gestión coordinada de las fronteras y la protección de los derechos de los migrantes. La UE ha establecido un sistema de acogida común, que incluye la creación de centros de recepción y la asignación de recursos para la atención de los solicitantes de asilo.
Además, la UE ha firmado acuerdos con varios países de origen de los migrantes para facilitar la repatriación de aquellos que no cumplan con los requisitos de asilo. Sin embargo, la implementación de estos acuerdos ha sido lenta y ha generado controversias en algunos países.
Fuente: Electomanía







