Alberto Ibáñez exige explicaciones a Sánchez sobre el papel del CNI y reclama un mando único tras los 141 fallecidos en la frontera
El portavoz adjunto de Sumar en el Congreso y diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, ha acusado este miércoles al PSOE de padecer el «síndrome de Estocolmo» con el rey de Marruecos, Mohamed VI, por su gestión de la crisis migratoria en Ceuta del pasado 30 de julio. Ibáñez calificó la entrada masiva de inmigrantes como un «ataque híbrido» contra la soberanía española y criticó que el Gobierno no haya mencionado el papel de Rabat en los hechos.
El diputado destacó que, aunque la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado evitó una tragedia como la de Melilla en 2022 —donde murieron 23 personas—, la cifra de 141 fallecidos en Ceuta «merece respeto» y exige una respuesta política clara. Ibáñez reclamó que España mantenga su compromiso con los Derechos Humanos,, pero también que actúe con firmeza ante lo que considera un «ataque» a su territorio.
Sobre la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso el próximo 9 de septiembre, Ibáñez consideró que el presidente «llega tarde» y deberá abordar temas pendientes como el papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), las relaciones con Marruecos y la política energética con Argelia. El diputado cuestionó que Sánchez no haya establecido un «mando único» durante la crisis y sugirió que el presidente podría haber pospuesto sus vacaciones, dadas las circunstancias.
Ibáñez también denunció la «divergencia bochornosa» entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre si el CNI alertó de la situación. Robles defendió que el organismo realizó avisos, mientras que Marlaska negó cualquier comunicación previa. El diputado de Sumar insinuó que pudo existir una «información oral no exacta» y criticó que el Gobierno no haya aclarado qué sabía la inteligencia española. Sumar ya ha solicitado la comparecencia de la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, para esclarecer los hechos.
La crisis de Ceuta ha reabierto el debate sobre la gestión de las fronteras y las relaciones con Marruecos, un aliado estratégico pero con el que España mantiene tensiones recurrentes. El Gobierno, en minoría parlamentaria, depende del apoyo de formaciones como Sumar para aprobar medidas clave, lo que aumenta la presión sobre Sánchez para ofrecer respuestas convincentes en su próxima intervención.
Fuente: Electomanía







