El presidente de Castilla-La Mancha acusa al Gobierno de Sánchez de respuesta «insuficiente» y tardía en la crisis de seguridad nacional
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha exigido este miércoles la devolución inmediata de todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta, advirtiendo de que no hacerlo «sería tanto como provocar nuevas invasiones». En un discurso desde Navalcán (Toledo), el dirigente socialista ha calificado la situación en la ciudad autónoma como una «cuestión de seguridad nacional», no solo migratoria, y ha criticado duramente la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.
García-Page ha tachado la respuesta del Ejecutivo de «evidentemente insuficiente» y ha cuestionado los tiempos de reacción, sugiriendo que la crisis —que estalló al inicio del periodo vacacional— podría haber sido abordada con mayor celeridad si hubiera ocurrido en otro momento del año. «Es triste llegar a esa conclusión», ha señalado, en referencia a la creación tardía de un mando único liderado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, para coordinar la actuación estatal.
La postura del presidente castellano-manchego lo sitúa entre las voces más críticas del PSOE con la estrategia de la Moncloa. Aunque ha asegurado que su comunidad autónoma colaborará con los servicios que le sean requeridos, ha insistido en que el Gobierno debe cumplir con el compromiso de devolver a los migrantes, un mensaje que choca con la línea oficial de priorizar la acogida humanitaria. Su advertencia sobre las consecuencias de no actuar con firmeza —»nuevas invasiones»— refuerza el tono de alarma, en contraste con otros barones socialistas que han evitado cuestionar públicamente al Ejecutivo.
La crisis de Ceuta, que ha llevado a la concentración de competencias bajo un mando único, ha reabierto el debate sobre la coordinación entre administraciones en situaciones de emergencia. García-Page ha subrayado que el problema trasciende lo migratorio y exige «toda la fuerza del Estado», una demanda que coincide con las críticas de la oposición, especialmente del PP, que ha acusado al Gobierno de falta de previsión. La polémica se produce en un contexto de creciente tensión política, con las elecciones autonómicas y municipales de 2027 en el horizonte y la gestión de fronteras como uno de los temas centrales.
El presidente de Castilla-La Mancha, que gobierna con mayoría absoluta desde 2019, ha evitado hasta ahora rupturas formales con el PSOE nacional, pero su discurso en Navalcán marca un distanciamiento claro. Su llamamiento a la devolución inmediata, sin matices, contrasta con la postura más matizada de otros líderes socialistas, como el presidente andaluz, Juanma Moreno, que ha priorizado la colaboración institucional sin cuestionar abiertamente al Gobierno central.
Fuente: La Razón







