Un millar de efectivos, refuerzos de ocho autonomías y un centenar de bomberos franceses consolidan el perímetro ante el riesgo meteorológico.
Cerca de un millar de efectivos de emergencias y hasta 40 medios aéreos combaten este domingo el incendio forestal originado en Las Peñas de Riglos, en la provincia de Huesca, que ya afecta a una superficie provisional de unas 16.600 hectáreas tras registrar una noche de menor intensidad térmica.
El consejero de Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, ha detallado tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) que la tregua nocturna, propiciada por un aumento de la humedad y vientos débiles, permitió a la maquinaria pesada y a las brigadas terrestres fijar líneas de control perimetral. La ausencia de inversión térmica durante la madrugada facilita además que la flota aérea inicie sus descargas con mayor antelación sobre el terreno.
Pese a esta contención temporal, la dirección de la extinción califica la jornada de crítica ante unas previsiones meteorológicas adversas. Las precipitaciones inicialmente previstas han quedado descartadas y los niveles de humedad descenderán por debajo del 30%, mientras que las temperaturas registrarán un incremento notable durante las jornadas de lunes, martes y miércoles, lo que dificultará el control definitivo de las llamas.
El flanco derecho y la protección del monte Oroel
Los trabajos técnicos concentran sus principales esfuerzos en el flanco derecho del perímetro, señalado como el sector de mayor peligrosidad operativa. Las cuadrillas de extinción mantienen asimismo labores prioritarias de contención en el eje situado entre Bernés y el entorno histórico del Monasterio de San Juan de la Peña para frenar el avance del frente hacia masas forestales continuas.
Ante la aproximación del frente hacia las inmediaciones del monte Oroel, en el término municipal de Jaca, el Ejecutivo aragonés ha emitido una alerta mediante el sistema ES-Alert dirigida a la población. El aviso a teléfonos móviles insta a desalojar de forma preventiva cualquier espacio forestal y a permanecer en zonas urbanas, constituyendo la segunda notificación masiva de emergencia activada en 48 horas debido al comportamiento inestable de las rachas de viento.
Refuerzos autonómicos y apoyo transfronterizo
La magnitud del despliegue ha motivado la incorporación de la cuarta sección de la Unidad Militar de Emergencias (UME), a la que se suman dos máquinas bulldozer aportadas por el Ejército de Tierra para trazar cortafuegos en las áreas de mayor pendiente.
El dispositivo autonómico cuenta además con el respaldo directo de personal enviado desde Francia. Tras la petición formal de auxilio cursada por el Gobierno de Aragón, un contingente de 100 bomberos franceses se integra en las tareas junto a 16 camiones autobomba y un helicóptero Super Puma. En caso de que el comportamiento del fuego sobrepase la capacidad instalada, el Ejecutivo autonómico baraja solicitar apoyo suplementario de hidroaviones a Ucrania.
A esta estructura se incorporan más de 150 bomberos forestales procedentes de Cataluña, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid, Región de Murcia, Comunidad Foral de Navarra y Comunitat Valenciana. Entre estas aportaciones figura una unidad de 40 especialistas y 15 vehículos del Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid (Erica), así como dotaciones del Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los Bombers de la Generalitat.
El presidente de la Generalitat catalana, Salvador Illa, ha subrayado al confirmar este nuevo envío que la solidaridad y la cooperación territorial resultan indispensables ante episodios de protección civil de esta escala, trasladando su respaldo a las dotaciones que operan en los sectores asignados por el puesto de mando unificado.
La coordinación entre las diferentes administraciones y servicios de emergencia ha sido clave para abordar la situación de manera efectiva. El Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) ha jugado un papel fundamental en la toma de decisiones y en la asignación de recursos, garantizando una respuesta rápida y eficaz ante la evolución del incendio.
Además, la colaboración con la población local ha sido esencial para obtener información precisa sobre la situación en el terreno y para implementar medidas de seguridad y evacuación cuando ha sido necesario. La participación activa de la ciudadanía en la lucha contra el incendio ha demostrado ser un factor crucial en la contención del mismo, y se espera que siga siendo así en las próximas horas y días.
Fuente: El Mundo (España)







