La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) informa que la superficie agrícola regada de forma irregular en el entorno de Doñana se ha reducido a 330 hectáreas fuera de ordenación
Las claves
- España lleva una sanción de la Comisión Europea desde 2021 por incumplir directivas de aguas y hábitats.
- La Fundación Biodiversidad aprobó 66 de 118 solicitudes de ayudas para reconversión de parcelas.
- Las ayudas cubrirán 407,14 hectáreas que cumplen con todos los permisos vigentes.
En 2017, esa cifra era de 1.113 hectáreas, lo que muestra una reducción sostenida de los cultivos bajo plástico ilegales según el organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica.
España lleva una sanción de la Comisión Europea desde 2021 por incumplir las directivas de aguas y hábitats que afectan a los acuíferos del espacio natural andaluz.
El grueso de la actuación corresponde a la ministra de Transición Ecológica, que creó una oficina técnica y un marco de actuaciones que incluye subvenciones a ayuntamientos y la recuperación de fincas públicas. La joya del acuerdo fueron las ayudas a agricultores para reconvertir parcelas de regadío en forestales y así reducir la presión sobre las masas de agua subterránea.
Casi tres años después, la Fundación Biodiversidad aprobó 66 de 118 solicitudes, destinando las ayudas a 407,14 hectáreas que cumplen con todos los permisos vigentes. Las solicitudes agotaron los 28,5 millones de euros asignados en Lucena del Puerto, Almonte, Bonares y Rociana del Condado.
Los beneficiarios pueden recibir hasta 100.000 euros por hectárea reconvertida en una década, con 70.000 euros aportados por el Gobierno central y complementados por 20.000 euros de la Junta y 10.000 euros de la Diputación.
La reconversión de esas 407,14 hectáreas evitaría extraer 1,8 hectómetros cúbicos al año de los acuíferos, superando los 1,5 hectómetros cúbicos que actualmente se extraen de forma irregular.
Desde 2024, el Gobierno central ha cerrado 847 pozos ilegales, precintado 124 pozos y 17 balsas de riego, y clausurado tres pozos ocultos bajo hormigón. Se vaciaron balsas que abastecían a 7,25 hectáreas de forma irregular.
El refuerzo de los controles piezométricos permite disponer de datos continuos y alertas tempranas sobre el comportamiento de las masas de agua bajo Doñana.
WWF certificó los avances en la lucha contra el robo de agua subterránea, aunque sigue estimando que el 20% de las parcelas de frutos rojos continúan explotando los recursos hídricos. Juanjo Carmona, delegado de la entidad para Doñana, recordó que no se trata de elegir entre agricultores y patos, sino de recuperar el equilibrio.
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