El Gobierno responde con restricciones temporales a los controles fronterizos anunciados por Italia, que afectan a turistas españoles e italianos desde el 9 de agosto
El Gobierno español ha establecido controles de documentación a viajeros procedentes de Italia, en respuesta a la medida anunciada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que reintrodujo revisiones fronterizas dentro del espacio Schengen el pasado 9 de agosto.
La decisión, confirmada por fuentes del Ministerio del Interior, afecta a turistas españoles e italianos que crucen la frontera entre ambos países. Meloni justificó los controles como «medida contra la inmigración», aunque la avalancha de migrantes en Ceuta la semana pasada —más de 800 entradas en 48 horas— no activó protocolos de emergencia en el resto de la UE, ya que Schengen prevé mecanismos específicos para ciudades fronterizas como Ceuta y Melilla.
El espacio Schengen, creado en 1991 y aplicado desde 1995, eliminó los controles internos entre siete países europeos, incluyendo España. La incorporación de España al acuerdo fue impulsada por el gobierno de Felipe González (PSOE) y respaldada por la oposición de entonces, liderada por José María Aznar (PP), mientras que Izquierda Unida lo consideró insuficiente. Schengen supuso la cesión de soberanía nacional en favor de fronteras exteriores comunes, reforzando la cooperación policial y judicial, clave en la lucha contra ETA.
La reintroducción de controles por parte de Italia y la respuesta española rompen con la norma de libre circulación, vigente durante casi tres décadas. Expertos en derecho comunitario advierten que estas medidas, aunque temporales, podrían sentar un precedente para otros países con gobiernos de extrema derecha, como Hungría o Polonia, que ya han cuestionado los principios de Schengen. La Comisión Europea no ha emitido aún una valoración oficial, pero fuentes comunitarias señalan que «cualquier restricción debe ser excepcional, proporcionada y notificada con antelación».
El conflicto se enmarca en un contexto de avance de partidos euroescépticos en la UE, con formaciones como Hermanos de Italia —liderado por Meloni— y Vox en España promoviendo discursos de «prioridad nacional» frente a la integración europea. Analistas políticos destacan que la medida italiana, más simbólica que efectiva, busca reforzar el discurso antiinmigración ante su electorado, mientras que la respuesta española podría interpretarse como una advertencia: «Si Italia pone trabas, sus ciudadanos también las sufrirán», según declaraciones de un alto cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La polémica llega en plena temporada turística, con miles de españoles e italianos viajando entre ambos países. Asociaciones de consumidores, como Facua, han alertado de posibles retrasos en aeropuertos y puertos, aunque el Gobierno español ha asegurado que los controles «serán ágiles y no supondrán colas significativas».
Fuente: La Vanguardia







