Giorgia Meloni convoca a su Gobierno tras los controles generalizados en puertos y aeropuertos españoles, mientras Roma fija el 15 de agosto como plazo para evaluar amenazas migratorias
España ha suspendido temporalmente la libre circulación de Schengen para pasajeros procedentes de Italia, desencadenando una crisis diplomática que este sábado domina la prensa italiana. La medida, aplicada desde la noche del viernes, introduce controles sistemáticos —en lugar de aleatorios— en puertos y aeropuertos españoles, con especial impacto en las islas Baleares y Canarias, según fuentes citadas por el Corriere della Sera.
El Gobierno italiano, liderado por la primera ministra Giorgia Meloni, mantuvo contactos urgentes con los vicepresidentes Antonio Tajani y Matteo Salvini, además del ministro del Interior, Matteo Piantedosi, para minimizar las molestias a los turistas italianos. Aunque no hay confirmación oficial, La Repubblica revela que Roma solicitó informalmente el levantamiento de las restricciones hace tres días, y fijó el 15 de agosto como fecha límite para evaluar si las amenazas migratorias en Ceuta constituyen un riesgo real.
La tensión se enmarca en un pulso bilateral por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, donde España acusó a Italia de no colaborar en el reparto de llegadas. Meloni, que ha convertido la seguridad fronteriza en un pilar de su política, se niega a retroceder, mientras Madrid condiciona el fin de los controles a resultados concretos. La Stampa advierte de que la «guerra diplomática» podría prolongarse, con los viajeros como principales perjudicados.
El Tratado de Schengen permite suspender la libre circulación por motivos de orden público o seguridad nacional, pero la medida española es la primera en aplicarse de forma recíproca entre dos países de la UE en una década. La última ocasión fue en 2015, cuando Alemania reintrodujo controles con Austria durante la crisis de refugiados sirios. En este caso, la escalada coincide con un aumento del 40% en las llegadas irregulares a Ceuta en julio, según datos del Ministerio del Interior español.
El Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, dirigido por Tajani, respaldó la petición de flexibilización, pero el ala dura del Gobierno —encabezada por Salvini— exige mantener una postura firme. Analistas consultados por La Stampa señalan que el conflicto podría extenderse a otros socios europeos si no se alcanza un acuerdo antes del 15 de agosto, fecha en la que los servicios de inteligencia italianos y españoles evaluarán conjuntamente las amenazas.
Fuente: La Razón







