El proyecto, impulsado con fondos públicos de la Generalitat, agrupa a 18 equipos de Cataluña, Baleares, Andorra y Comunidad Valenciana en una competición virtual
El independentismo catalán ha incorporado a ocho equipos de fútbol de la Comunidad Valenciana en una «liga de los países catalanes» sin que ninguno de ellos haya mostrado apoyo ni reconocimiento al proyecto. La iniciativa, promovida con financiación pública de la Generalitat de Cataluña, agrupa a 18 clubes de Cataluña, Baleares, Andorra y la Comunidad Valenciana, utilizando los resultados de la Liga española para simular una competición paralela.
Los equipos valencianos incluidos son Valencia CF, Levante UD, Villarreal CF, Elche CF, CD Castellón, CD Eldense, Hércules de Alicante y el filial del Villarreal. Ninguno de ellos ha respaldado la iniciativa, que se presenta como una «simulación política» más que como una competición real. En total, la Comunidad Valenciana aporta casi la mitad de los participantes (ocho de 18), superando incluso a Cataluña, que cuenta con siete equipos: FC Barcelona, Girona FC, RCD Español, Gimnástica de Tarragona, CE Sabadell, CD Europa y UE Sant Andreu.
El proyecto, que se extendió la pasada temporada al baloncesto —donde el Valencia Basket se proclamó campeón—, se enmarca en una estrategia más amplia del independentismo para promover una identidad cultural y política compartida entre territorios de habla catalana. La Generalitat de Cataluña financia asociaciones y colectivos que impulsan estas iniciativas, utilizando fondos públicos para actividades que, según críticos, buscan normalizar una narrativa soberanista sin consenso social.
La «liga de países catalanes» no tiene reconocimiento oficial ni respaldo federativo, pero su existencia refleja la tensión entre el discurso identitario del independentismo y la realidad institucional de las comunidades autónomas. Mientras la Comunidad Valenciana y Baleares mantienen posturas mayoritariamente contrarias a estos planteamientos, el proyecto sigue avanzando como herramienta de proselitismo político, aprovechando la popularidad del deporte para difundir su mensaje.
El uso de equipos valencianos sin su consentimiento ha generado rechazo en sectores políticos y deportivos de la región, que ven en esta iniciativa un intento de instrumentalizar el fútbol para fines ajenos a la competición. La Generalitat, por su parte, no ha aclarado el coste económico de la promoción de este proyecto ni su encaje legal dentro de las competencias autonómicas en materia deportiva.
Fuente: El Debate






