Israel se encuentra en un punto muerto político tras el escrutinio del 85% de los votos en las elecciones del martes, donde ni el bloque del primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, ni el de su principal rival, Gadi Eisenkot, logran la mayoría absoluta para formar gobierno.
La formación de un nuevo ejecutivo requerirá previsiblemente que uno de los partidos principales incumpla sus promesas de campaña, lo que apunta a la convocatoria de nuevas elecciones como el resultado más probable.
El primer escenario plantea un posible gobierno de unidad nacional liderado por Benjamín Netanyahu, para lo cual Gadi Eisenkot tendría que abandonar su plataforma principal y su campaña orientada a sacarle del poder.
Netanyahu podría intentar convencer al partido Yashar de Eisenkot de que se sume al Likud en un Gobierno de unidad, lo que le permitiría prescindir de sus actuales socios de la extrema derecha y de los ultraortodoxos. Pero la noche electoral, en la sede del Likud, agradeció expresamente el apoyo a sus socios leales y reclamó la formación de un gobierno de derecha fuerte. Un factor determinante que podría impulsar un ejecutivo de unidad es la reanudación del conflicto con Irán, lo que generaría una intensa presión sobre los dirigentes políticos para colaborar.
La segunda vía contempla una coalición encabezada por Gadi Eisenkot junto a los partidos árabes, lo que representaría un giro radical en la política de Israel. A pesar de que el bloque opositor ha descartado esta alianza, actualmente constituye la única alternativa de la oposición para alcanzar la mayoría parlamentaria. Los partidos árabes protagonizaron la jornada electoral tras desafiar las previsiones. La Lista Árabe Unida confirmó que participaría en un gobierno de la oposición, mientras que la Lista Conjunta anunció que brindará su apoyo desde fuera del ejecutivo.
El tercer escenario plantea una mayoría liderada por Benjamín Netanyahu con el respaldo de sectores de la oposición de derecha. Los candidatos más viables en esta hipótesis serían Naftalí Bennett y Avigdor Lieberman, quienes comparten posturas de seguridad con Benjamín Netanyahu aunque hicieron campaña para desalojarle del poder. Las discrepancias con los partidos ultraortodoxos respecto al servicio militar obligatorio dificultan la materialización de esta fórmula gubernamental.
La repetición electoral se perfila como el resultado por defecto si fracasan el resto de las negociaciones políticas. Este desenlace podría beneficiar tácticamente a Benjamín Netanyahu en su continuidad como primer ministro interino mientras confía en movilizar a un mayor respaldo en los comicios.
Antes, en Capitol
28 de octubre. La Lista Árabe Conjunta y Ra’am logran 19 escaños y tienen la llave del Gobierno en Israel. La Lista Árabe Conjunta y Ra’am, los dos partidos que representan a los palestinos con nacionalidad israelí, han logrado 19 escaños en las elecciones del martes en Israel, 12 y 7, y de ellos depende que la oposición de Gadi Eisenkot pueda formar Gobierno….
28 de octubre. El bloque de Netanyahu se queda en 54 escaños con casi el 80 % del voto escrutado en Israel. El bloque de Binyamín Netanyahu suma 54 escaños con casi el 80 % del voto escrutado en las elecciones del martes en Israel, lejos de la mayoría de 61, según la Comisión Electoral Central, que tiene hasta el 4 de noviembre para dar los resultados oficiales.
28 de octubre. Netanyahu promete formar un Gobierno de derecha “fuerte” y rechaza apoyarse en los partidos árabes. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se comprometió en la madrugada de el miércoles a formar «un gobierno de derecha fuerte» y rechazó cualquier Ejecutivo que dependa del apoyo de los partidos árabes israelíes.
Sigue la cobertura: La oposición supera a la coalición de Netanyahu en Israel pero necesitará a los partidos árabes para gobernar
Corrección (29/10/2026): decía que Netanyahu baraja integrar el partido Yashar de Eisenkot en el Likud; la hipótesis que se plantea es que Netanyahu intente sumar a Yashar a un Gobierno de unidad con el Likud.


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