El censo de electores en el extranjero crece un 16% en tres años y medio, alcanzando 187.461 personas, lo que podría redefinir el mapa electoral del 29-N
El censo de electores residentes en el extranjero en Castilla y León alcanza 187.461 personas, según datos del INE publicados el viernes. Esta cifra, un 16 % más que en 2023, supera el censo de cinco provincias: Zamora (24.104), Palencia (8.737), Ávila (9.602), Segovia (8.737) y Soria (9.060).
La expansión del voto exterior, impulsada por la Ley de Memoria Democrática (ley de nietos), sitúa a los emigrantes como el segundo grupo más numeroso de la comunidad, solo por detrás de Valladolid capital. El censo exterior suma 25.908 electores más en tres años y medio, compensando la pérdida de 3.206 votantes en el interior. El total de electores en la comunidad asciende a 2.106.438.
El aumento es más acusado en Soria (24,02 %), seguida de Valladolid (20,40 %), Burgos (18,60 %) y Palencia (16,29 %). En Valdeprado (Soria) hay 38 votantes inscritos en el extranjero por cada 7 censados en España. En Fuentestrún, la proporción es de 177 electores exteriores frente a 38 locales.
¿Por qué importa este crecimiento?
El censo exterior supera en número a cinco provincias: 55.080 votantes en León, 36.586 en Salamanca, 24.104 en Zamora, 22.373 en Burgos y 17.741 en Valladolid. En Soria, los 9.060 electores en el extranjero superan a los 52.000 habitantes de Ávila capital y los 55.000 de Segovia.
Argentina lidera el origen de los votantes, con 65.801 personas (35,1 % del total), seguida de Francia (23.744), Cuba (10.207), Alemania (9.859) y México (9.365). La dispersión geográfica de los electores exteriores plantea desafíos logísticos para las elecciones del 29 de noviembre. Según Gabriel Araújo, secretario general de la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos, 78 municipios tienen más votantes inscritos en el extranjero que habitantes residentes.
¿Cómo afecta a la política local?
El aumento del censo exterior podría alterar el peso tradicional de las provincias en los resultados electorales. Mientras ciudades como Burgos (80.000 votantes) o León (120.000) mantienen su influencia, el bloque de emigrantes —con 190.000 posibles sufragios— supera incluso a capitales de provincia como Salamanca (150.000 habitantes). La Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022, ha sido clave en este crecimiento, al facilitar la inscripción de descendientes de españoles, muchos de los cuales ni siquiera han pisado el país.
Mientras, partidos y administraciones analizan cómo gestionar un electorado disperso geográficamente, con un 30 % concentrado en América Latina y otro 20 % en Europa, en un contexto donde la participación en el exterior suele ser menor que en el territorio nacional.
El caso de Castilla y León refleja una tendencia nacional: el censo exterior creció un 1,1 % en España entre 2023 y 2026. En cambio, en la comunidad el aumento fue 15 veces superior. El peso del voto exterior podría alterar los resultados en provincias con márgenes ajustados, como Zamora o Soria, donde unos cientos de votos pueden decidir el signo político.
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