La hermana de uno de los 46 fallecidos en el siniestro ferroviario de Adamuz sostiene que esa tragedia y la de Urda no son accidentes fortuitos, y acusa al Gobierno de no haber hecho nada en ocho años ni de ir a hacerlo a un mes de las elecciones.
Las claves
- Las tragedias de Adamuz y Urda suman ya 115 muertos en menos de un año.
- El presidente de la asociación de víctimas advirtió al ministro de Transportes en sede parlamentaria el 8 de octubre.
- Óscar Puente admitió que el sistema había fallado 170 veces.
María del Mar, hermana de una de las 46 víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, afirma que esa tragedia y la de Urda, que ya acumulan 115 fallecidos en menos de un año, constituyen una «cadena de negligencias» y no simples accidentes fortuitos.
Visiblemente afectada, ha relatado los temores que le transmitía su hermano, tripulante de tren. Llegaba a casa «casi cabreado» y llegó a decirle a su madre: «Mamá, cualquier día me recogen del tren con cucharilla, porque no es normal los botes que pegan».
Según su relato, su hermano llegó a su domicilio a las seis de la mañana, aun cuando su jornada terminaba a las diez de la noche, ya que el tren se había detenido en la zona montañosa de Córdoba. Se ha preguntado qué hacen Renfe y Adif con las incidencias que comunican maquinistas, tripulantes e interventores, y qué se hace con el dinero recibido de Europa.
Según su exposición, las familias presentaron sus demandas al Gobierno y al Parlamento mediante la asociación de víctimas para impedir otra catástrofe como la de Adamuz, aunque lamenta que todo haya quedado en «papel mojado». Ha recordado que el presidente de la asociación, Mario, advirtió al ministro de Transportes en sede parlamentaria el 8 de octubre de que había que parar los trenes porque habría otra desgracia. En su momento, ella misma atribuyó el siniestro a la falta de mantenimiento.
Sobre las comparecencias de Óscar Puente tras el accidente de Urda, que ya suma 69 muertos, critica que señale a un técnico y lo compara con Angrois, donde, recuerda, «la culpa fue del maquinista». También critica la aparente normalidad con la que el ministro reconoció que el sistema había fallado 170 veces y se pregunta si él se subiría a un coche cuyos frenos se averían cada dos días.
Dirigiéndose a Puente, le ha preguntado qué clase de ser humano es y le ha recordado que le piden la dimisión desde Adamuz, desde el primer momento. Ha mostrado su desconfianza en que se adopten medidas efectivas ahora, «deprisa y corriendo», y ha advertido de que, si no se cierran los trenes, la situación puede repetirse en cualquier momento.
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