El ministro del Interior acude a una reunión telemática con sus homólogos europeos para rebatir las dudas de 22 países sobre el efecto llamada de la regularización y las devoluciones en caliente.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se reunirá este martes 4 de agosto con sus homólogos europeos para defender la política migratoria española, que considera «responsable» y ajustada a la normativa comunitaria, en plena crisis fronteriza en Ceuta. La cita, solicitada por carta por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se celebrará telemáticamente a las 10 de la mañana.
Marlaska acude con datos que, según fuentes de su equipo, demuestran que el modelo español funciona: las entradas irregulares a España se redujeron más de un 42% en 2025 y, hasta el 16 de julio, acumulaban un nuevo descenso del 25%. En Canarias, las llegadas se habrían recortado hasta un 60%, siempre según Interior.
El encuentro llega después de que 22 de los 27 países de la UE, en una carta impulsada por Italia y Dinamarca, cuestionaran el posible efecto llamada de la regularización extraordinaria de migrantes y una sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente. Esos países advirtieron de que están dispuestos a «reforzar o reintroducir controles temporales» en el espacio Schengen.
Fuentes gubernamentales no descartan que se debata la suspensión de las reglas de Schengen, aunque el Ejecutivo prefiere destacar la carta que Ursula von der Leyen envió a Sánchez felicitándole por su gestión «eficiente» y «rápida» de la crisis. La presidenta de la Comisión Europea rechazó «utilizar la migración ilegal como medio para ejercer presión sobre ningún Estado miembro».
La reunión se produce además en pleno cruce de reproches entre Interior y Defensa. Marlaska aseguró que no hubo ningún informe del CNI que advirtiera de la crisis, mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, reivindicó el «trabajo excepcional» de los servicios de inteligencia. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, confirmó que no hubo ningún informe que alertara de la magnitud de las cifras.
Fuente: Público







