El ministro de Finanzas británico, John Healey, ha presentado este miércoles en el Parlamento los primeros presupuestos del Gobierno de Andy Burnham, un paquete sin grandes medidas tributarias ni de gasto que deja para más adelante las decisiones sobre defensa y bienestar.
La presentación llega 100 días después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, aterrizara en el Número 10 de Downing Street.
Para cualquier nuevo Ejecutivo, las cuentas generales suponen la primera gran prueba de fuego, pero Burnham ha decidido no poner el pie en el acelerador todavía tras prometer la mayor revolución del modelo neoliberal vigente en el Reino Unido desde hace 40 años.
Durante su intervención parlamentaria, la líder de la oposición, la conservadora Kemi Badenoch, ha recriminado al Ejecutivo la falta de ambición en el contenido de estas cuentas frente a los anuncios previos. «¿Esto es todo?», le ha espetado a Healey.
El ministro de Finanzas ha mencionado encarecidamente una tormenta económica global y la posibilidad de una nueva ofensiva por parte de Estados Unidos en Irán con efectos sobre los bolsillos domésticos. El regulador de gasto del Gobierno ha rebajado las perspectivas de crecimiento para los dos próximos años por el alza de la energía que provocará una inflación mayor de lo previsto.
El constreñimiento fiscal es también en parte autoimpuesto al confirmar los compromisos del programa electoral que descartaban elevar el IRPF, las contribuciones a la Seguridad Social o el IVA. El verdadero test para la estrategia gubernamental llegará en la llamada Revisión de Gasto según ha confirmado el propio Healey tras aplazar las decisiones más difíciles.
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