La ministra de Defensa critica la gestión de Sánchez y Marlaska, mientras el PP exige un Mando Único para la ciudad autónoma tras la invasión migratoria
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha roto la disciplina de silencio del Gobierno al defender públicamente al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y a los servicios de información durante la crisis migratoria en Ceuta, en un gesto que contrasta con las críticas internas del Ejecutivo hacia su gestión.
Robles, única integrante del Gabinete con «sentido de Estado» según fuentes citadas por The Objective, ha sido objeto de ataques desde sectores afines al presidente Pedro Sánchez por su postura en el Congreso, donde detalló el trabajo de los servicios de inteligencia y rechazó las acusaciones de pasividad hacia la Guardia Civil. Su enfrentamiento con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es un «secreto a voces» que se remonta a meses atrás, pero su defensa del CNI no buscaba marcar distancias con Interior, sino responder a una «convicción» sobre el papel de las fuerzas de seguridad.
El Gobierno, liderado por Sánchez, ha sido acusado de minimizar la gravedad de la situación en Ceuta, donde miles de migrantes irrumpieron en la ciudad autónoma en mayo de 2021. Mientras Robles destacaba la labor del CNI, el presidente optó por ausentarse de la gestión inicial, delegando en ministros que declararon «normalidad» en la ciudad sin abordar el colapso de los servicios públicos. Sánchez convocó un Consejo de Seguridad Nacional con retraso y creó un Mando Único para Ceuta, una medida que el PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, había exigido semanas antes desde la ciudad autónoma.
La tensión entre Robles y el resto del Ejecutivo se agravó cuando medios afines al «sanchismo» lanzaron críticas contra la ministra por su «lealtad incomprensible» hacia un presidente que acumula «motivos para ser relevado en las urnas». Sin embargo, su defensa de las instituciones militares y de inteligencia ha sido interpretada como un intento de blindar un área clave frente a posibles injerencias de sectores más cercanos a Sánchez, descritos como «irredentos» y con escasa experiencia en Defensa.
El Mando Único, anunciado tras el Consejo de Seguridad Nacional, ha sido cuestionado por su tardanza y por la designación de un responsable con «reconocida inconsistencia», según fuentes críticas. Feijóo, que se desplazó en varias ocasiones a Ceuta durante la crisis, ha acusado al Gobierno de «despreciar» a los ciudadanos y de priorizar su imagen sobre la gestión real. Mientras, el Ejecutivo ha evitado condenar públicamente la actitud de Marruecos, que impulsó la entrada masiva de migrantes, y ni siquiera convocó a su embajadora, Karima Benlloch, tras las declaraciones sobre Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas».
Fuente: The Objective







