Exministros y diplomáticos cuestionan su versión: los servicios marroquíes «no podían no saberlo»
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atribuyó la entrada masiva de más de 70.000 personas en Ceuta a finales de julio a una supuesta conspiración de la ultraderecha internacional, Rusia e Israel, exonerando explícitamente a Marruecos.
Sánchez, en su primera intervención pública tras un mes de vacaciones en La Mareta (Lanzarote), aseguró en una entrevista en La Ser que «ningún centro de inteligencia» con el que colabora España detectó participación de las autoridades marroquíes. Una postura que chocó con las críticas de su propio partido, donde ironizaban sobre su alineamiento con el rey Mohamed VI frente a Felipe VI.
La oposición y aliados del Ejecutivo rechazaron su explicación. Borja Sémper, portavoz del PP, acusó a Sánchez de vivir en una «conspiranoia» donde Marruecos no tiene responsabilidad, mientras cargaba contra Rusia, Israel o «bulos» de la ultraderecha. También exdiplomáticos como Jorge Dezcallar, exembajador en Rabat y exdirector del CNI, tacharon de «inverosímil» que Marruecos ignorara el movimiento de 80.000 personas hacia Ceuta, cuando el rey Mohamed VI y su equipo de seguridad estaban en Tetuán, a pocos kilómetros, durante la Fiesta del Trono.
José Manuel García-Margallo, exministro de Exteriores, añadió dos pruebas: la imposibilidad de que los servicios secretos marroquíes —»muy eficaces y coordinados con España»— no detectaran el desplazamiento masivo, y la pasividad de la Gendarmería Real, documentada en imágenes donde agentes marroquíes «hicieron la vista gorda» durante el asalto a la frontera. Margallo recordó que en 2021, tras la entrada de 10.000 migrantes en Ceuta, Sánchez sí culpó a Rabat por «atacar las fronteras españolas como mecanismo de presión política».
Dezcallar criticó además las «continuas loas» de Sánchez a la cooperación marroquí en migración, cuando la crisis, según él, es «de seguridad, política, social y humanitaria». Para Margallo, negar la evidencia responde a la debilidad del Gobierno: admitir la responsabilidad de Marruecos equivaldría a reconocer un fracaso en su política exterior en el Magreb, tras tensiones previas con Rabat y Argelia.
Fuente: La Razón







