Las claves
- Los archivos de la logia Añaza fueron incautados, sus miembros detenidos, torturados y, en muchos casos, ejecutados o desaparecidos.
- El templo es propiedad del Ayuntamiento y fue reconocido en 2024 como Monumento de Memoria Histórica de Canarias.
- Es el segundo Lugar de Memoria Democrática declarado en Canarias, después de la Colonia Penitenciaria de Tefía.
- El templo fue el mayor centro de la Masonería en España hasta la ocupación militar de 1936.
El Gobierno ha reconocido formalmente como Lugar de Memoria Democrática el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, situado en el centro de la capital tinerfeña.
La resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado subraya que el edificio fue «un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad» durante la persecución franquista iniciada en julio de 1936.
Según la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, la logia Añaza vio incautados sus archivos, detenidos y torturados sus miembros, y en muchos casos ejecutados o desaparecidos. El propio edificio fue utilizado como centro de represión, interrogatorios y almacenamiento militar por el régimen franquista.
Actualmente el inmueble pertenece al Ayuntamiento de Santa Cruz y había sido reconocido en 2024 como Monumento de Memoria Histórica de Canarias. Durante la Guerra Civil y la dictadura, el templo sufrió un plan de persecución contra la masonería que representó terror, represión y criminalización de la libertad de pensamiento.
La Secretaría de Estado lo describe como «un símbolo de la violencia política y de la vulneración de los derechos fundamentales durante la dictadura franquista». Con esta declaración, el templo se convierte en el segundo Lugar de Memoria Democrática de Canarias, después de la Colonia Penitenciaria de Tefía en Fuerteventura.
El Templo Masónico fue el mayor centro de la Masonería en España hasta la ocupación militar de 1936, albergó una escuela laica con clases gratuitas para adultos y mostró una fachada de inspiración egipcia. A pesar del deterioro, conserva esencialmente su configuración desde la conclusión de las obras de ornamentación en 1923.
Durante la ocupación franquista, el templo sirvió primero como sede de Falange, que lo usó para organizar visitas guiadas en las que se «tergiversaba» su significado y se alimentaba el miedo sobre los supuestos fines oscuros de la Masonería. Esa circunstancia contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica, generando pánico y la creencia de sacrificios de niños y rituales de brujería.
Posteriormente el edificio se transformó en almacén de víveres y, más adelante, en farmacia militar. En 2009, durante unas reparaciones, aparecieron restos humanos que corroboran los testimonios de quienes fueron cruelmente represaliados.
La declaración culmina el acuerdo firmado hace un año entre el Ministerio y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, gobernado por CC y PP. Ese pacto prevé la divulgación de la historia masónica en Canarias y el desarrollo de actividades que contribuyan al conocimiento de su papel histórico y contemporáneo.
Sigue la cobertura: La Magdalena ya es un Lugar de Memoria Democrática


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