La crisis fronteriza provoca que aliados europeos planteen la suspensión del espacio Schengen para España
La imagen de decenas de miles de personas cruzando desde Marruecos la frontera de Ceuta ha sacudido España y ha puesto en entredicho la seguridad de las fronteras españolas. El paso fronterizo, que da acceso a un país europeo, fue atravesado con facilidad por una marea humana, lo que ha generado un grave problema de orden público y una crisis humanitaria, con miles de personas deambulando por las calles de la ciudad sin alojamiento ni comida.
El autor de este análisis, Germán M. Teruel Lozano, sostiene que España está ante una grave crisis institucional que debe analizarse desde la perspectiva de un Estado democrático y de Derecho integrado en la Unión Europea. La reacción defensiva de cancillerías aliadas, que han planteado la suspensión del espacio Schengen que permite la libre circulación con España, denota que aprecian la incapacidad española para cumplir con deberes básicos.
El deber de controlar las fronteras exteriores
España mantiene fronteras exteriores con países no europeos, por lo que su control no es solo una cuestión nacional, sino que tiene efectos inmediatos sobre el resto de Estados miembros con los que no existen fronteras interiores. La normativa europea del espacio Schengen establece el deber de disponer de medios eficaces para ejercer el control y la vigilancia de las fronteras exteriores. La Unión Europea ha ofrecido ayuda, pero la responsabilidad de preservar las fronteras recae en cada Estado, aunque sean fronteras exteriores de toda la Unión.
Ceuta, enclave español desde el siglo XVI
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas del Reino de España, enclaves en el continente africano que no les resta un ápice de españolidad, pero las hace tributarias de una especial atención en materia de seguridad. Ceuta se incorporó a la Monarquía Hispánica en el siglo XVI y, tras la independencia portuguesa, permaneció bajo soberanía española merced al Tratado de Lisboa de 1668. El autor desterra la idea de que sean una colonia y considera poco creíble que la excusa del efecto llamada provocado por una sentencia del Tribunal Supremo haya sido el detonante.
Fuente: El Mundo (se abre en otra pestaña)
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