Juanma Moreno dijo el jueves que no se montaría en un AVE, y el Gobierno andaluz pide revisar la seguridad de toda la red tras el accidente de Urda (Toledo).
Las claves
- La Junta de Andalucía reclama una revisión urgente de la seguridad de toda la red ferroviaria y de la alta velocidad.
- La Junta cifra en un 26,1 % la caída de la inversión por kilómetro y tren desde el Ministerio.
- Según el Ministerio de Transportes, el gasto en mantenimiento sube a 71.000 euros por kilómetro frente a 47.000 hace una década.
- La línea Madrid-Sevilla era la única de alta velocidad sin haber renovado su sistema de señalización LZB.
La Junta de Andalucía calcula que la inversión del Ministerio de Transportes en la alta velocidad andaluza, medida en relación con los trenes que circulan por cada kilómetro de red, ha caído un 26,1 %. Según ese mismo análisis, el número de trenes por kilómetro ha aumentado casi un 50 %, un dato que recogen los informes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
El presidente andaluz, Juanma Moreno, afirmó el jueves: «Yo no me montaría en un AVE». La Junta reclama una revisión urgente de la seguridad de toda la red ferroviaria y, en particular, de la alta velocidad, y mientras no se haga no considera seguro el uso del AVE.
El consejero de Fomento, Mario Muñoz-Atamet, sostiene que, aunque se destine más dinero, el mayor tráfico desgasta más las vías y exige más inversión y más mantenimiento.
Las cuentas anuales de Adif muestran que la inversión ejecutada en la alta velocidad andaluza se mantuvo por debajo de los 100 millones de euros al año entre 2016 y 2021. Desde 2022 ha subido hasta rozar o superar los 300 millones en 2024 y 2025, y en los diez años entre 2016 y 2025 suma 1.600 millones. Para el Gobierno andaluz, ese aumento resulta insuficiente.
La Junta reclama desde 2019 una revisión de toda la red y más inversión acorde con el crecimiento de los kilómetros y de los trenes. Marifrán Carazo, entonces consejera, inició esa petición, que se reforzó tras el accidente de Adamuz y ha cobrado más fuerza después del choque de trenes de Urda. En julio, Muñoz-Atamet ya pidió al secretario de Estado de Transportes, en una conferencia sectorial, más inversión en las vías y una revisión en profundidad de la seguridad.
Según los datos del Ministerio, el gasto en mantenimiento, que no se desglosa por comunidades, ha subido hasta 71.000 euros por kilómetro, frente a los 47.000 de hace diez años. Transportes sostiene que esa evolución demuestra una mejora real del estándar de conservación de la red.
Sobre Urda, Muñoz-Atamet rechaza que se pueda hablar de fallo humano: afirma que la indicación humana es el último recurso cuando falla un sistema que, a su juicio, se cae constantemente. La Junta asegura que las caídas del sistema, como la que precedió al choque, son habituales. El ministro Óscar Puente ha hablado de una «orden inexplicable» en el origen del choque.
La línea Madrid-Sevilla conserva el sistema de señalización LZB, instalado en 1992, y era la única de alta velocidad española que no lo había renovado. El estándar europeo ERTMS, más moderno y basado en comunicación por radio, aún no estaba completado cuando ocurrió el accidente: su instalación, adjudicada a Thales por 94 millones de euros dentro de un plan de 700 millones para la línea, sigue en marcha.
Corrección (30/10/2026): la noticia situaba el martes la caída del sistema que precedió al choque de Urda; fue el miércoles, el día del accidente, y ahora se dice sin fecha.


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