La crisis de Ceuta ha demostrado la naturaleza del Ejecutivo, sus debilidades y carencias, y la insolvencia diplomática de su ministro de Exteriores
La crisis de Ceuta ha demostrado que la seguridad de Ceuta no depende del Estado español, sino del marroquí. Si unas 80.000 o 100.000 personas deciden invadir la ciudad fronteriza y Mohamed VI da el visto bueno, o al revés, si el rey del país vecino decide más presión migratoria, los invasores entrarán en España.
Lo trágico es que con Sánchez se ha perdido la facultad que tenía nuestro Estado para salvaguardar la frontera sur de Europa, y se ha externalizado a Marruecos. De esta manera, no sería ilógico que los ceutíes reclamen seguridad al reino alauí con la misma intensidad que al Gobierno de España.
En este sentido, es importante recordar que la Constitución española establece que la soberanía de España se ejerce a través de los poderes del Estado, incluyendo el poder ejecutivo, que es el encargado de garantizar la seguridad y la defensa del país. Sin embargo, en el caso de Ceuta, parece que la seguridad de la ciudad ha sido externalizada a Marruecos, lo que plantea serias preocupaciones sobre la capacidad del Estado español para proteger a sus ciudadanos.
Además, es relevante mencionar que el artículo 10 de la Constitución española establece que la defensa del Estado es una competencia exclusiva del Gobierno, lo que incluye la protección de la soberanía y la integridad territorial del país. En este sentido, la externalización de la seguridad de Ceuta a Marruecos podría considerarse una violación de este principio constitucional.
Fuente: The Objective (se abre en otra pestaña)







