El Gobierno argelino califica de injustificable el apoyo español al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental
Argelia ha anunciado la suspensión del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España, firmado el 8 de octubre de 2002, después de que Madrid reconociera el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental.
El Gobierno argelino calificó la postura española de injustificable y la describió como un giro histórico en política internacional.
Ruptura del marco bilateral
El tratado, vigente durante veinte años, establecía ocho principios generales. Entre ellos figuraban el respeto a la legalidad internacional, la igualdad soberana y la no intervención en asuntos internos.
Las partes se comprometían a resolver pacíficamente cualquier controversia y a cooperar en energía, pesca y defensa.
Con la suspensión, esas cláusulas quedan en suspenso y se interrumpe la base jurídica que regulaba la relación bilateral.
Consecuencias en energía y migración
Argelia es el principal proveedor de gas de España; el acuerdo había facilitado inversiones conjuntas en infraestructura energética y garantizado suministros estables.
Desde el reconocimiento del plan de autonomía, Argelia ha amenazado con revisar al alza el precio del gas o incluso cortar el suministro, aunque el Gobierno español asegura que el suministro está garantizado al «máximo nivel».
El tratado también contemplaba la cooperación en control de flujos migratorios y lucha contra el tráfico de seres humanos.
En materia de defensa, el acuerdo preveía intercambios de delegaciones, cursos de formación y ejercicios conjuntos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha indicado que mantendrá canales de diálogo para evitar que la ruptura afecte a los intereses estratégicos de ambos países.
El conflicto se enmarca en la larga disputa por el Sáhara Occidental, donde Argelia apoya al Frente Polisario y rechaza cualquier solución que implique la autonomía propuesta por Marruecos.
La ONU, a través de la resolución 690 de 1991, reconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, posición que Argelia defiende y que ha sido motivo de fricción con España desde el reconocimiento del plan marroquí.
El tratado también incluía compromisos de respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, así como la promoción del diálogo cultural entre ambas naciones mediterráneas.
La suspensión no implica la ruptura total de relaciones diplomáticas.
Expertos en relaciones internacionales advierten que la medida podría desencadenar una reconfiguración de la política energética europea, que depende en parte del gas argelino.
El Gobierno español ha reiterado que el suministro de gas está asegurado y que seguirá trabajando con Argelia para encontrar soluciones que garanticen la seguridad energética.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención cómo evoluciona la situación, ya que la estabilidad en el Mediterráneo y la gestión de la migración son temas de interés para la Unión Europea.
El tratado, firmado entre el expresidente José María Aznar y el fallecido presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, también contemplaba la cooperación al desarrollo.
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