Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta madrileña, afirmó que «es la primera vez que se persigue dónde vive un político», pese a que Ayuso usó el domicilio de Galapagar como argumento recurrente contra Podemos
El jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, borró este miércoles un tuit en el que aseguraba que «es la primera vez que veo que se persigue dónde vive un político», tras ser señalado por usuarios que recordaron que Ayuso y su equipo habían criticado repetidamente el chalet de Galapagar de Pablo Iglesias y Irene Montero.
Rodríguez, exdirector de Comunicación del Gobierno de José María Aznar, publicó el mensaje en defensa de Ayuso, pero lo eliminó horas después. El texto fuente recoge que la propia presidenta madrileña había utilizado el domicilio de los líderes de Podemos como «muletilla» en sus declaraciones públicas, además de incluir capturas de tuits antiguos del propio Rodríguez en los que aludía al mismo tema.
El caso pone de relieve una contradicción en el discurso del equipo de Ayuso, que en 2020 y 2021 centró parte de su estrategia política en cuestionar la vivienda de Iglesias y Montero, llegando a pedir explicaciones sobre su financiación. Ahora, al ser preguntada por su propia residencia —un ático en el centro de Madrid—, la presidenta ha evitado responder, mientras su gabinete intenta reescribir el relato.
La polémica se enmarca en un contexto de creciente escrutinio sobre la coherencia de los dirigentes políticos en sus declaraciones públicas, especialmente en redes sociales, donde los mensajes antiguos pueden resurgir como prueba de doble rasero. En este caso, la memoria digital ha servido para contrastar las afirmaciones de Rodríguez con su propio historial, así como con el de Ayuso.
No es la primera vez que el equipo de Ayuso se ve obligado a rectificar o borrar mensajes en Twitter. En 2021, la presidenta eliminó un tuit en el que comparaba la gestión sanitaria de Madrid con la de Cataluña, tras ser acusada de manipular datos. La plataforma se ha convertido en un campo de batalla para los partidos, donde los errores o contradicciones quedan registrados y pueden ser utilizados por sus rivales.
Fuente: Público







