El CNI alertó al Ministerio del Interior días antes, pero el despliegue inicial apenas sumaba 15 agentes para contener la avalancha
La frontera de Ceuta registró la entrada de más de 50.000 migrantes en menos de 24 horas durante la noche del 30 al 31 de julio, con un dispositivo inicial de la Guardia Civil reducido a cinco agentes en tierra y cuatro buzos del Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS), según revelan testimonios de los propios efectivos publicados por El Mundo.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) había advertido al Ministerio del Interior sobre el riesgo de una entrada masiva días antes, pero la respuesta del Gobierno se activó con retraso. Los primeros refuerzos —11 agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR) y 15 guardias civiles de la Comandancia local— resultaron insuficientes para contener la avalancha, que obligó a los agentes a solicitar la intervención del Ejército. Las tropas no llegaron hasta las nueve de la noche, horas después de que la situación se volviera incontrolable, según los testimonios recogidos.
La crisis reabrió la tensión entre los ministerios de Interior y Defensa. Mientras fuentes del CNI aseguraron haber trasladado alertas previas, el ministro Fernando Grande-Marlaska negó haber recibido ninguna advertencia formal. El enfrentamiento entre ambas versiones expuso fallos en la coordinación y puso en duda la capacidad de respuesta ante emergencias migratorias. El refuerzo posterior —330 policías nacionales y 240 guardias civiles adicionales— llegó cuando la presión en la frontera ya había colapsado el dispositivo.
La falta de personal en Ceuta no es un caso aislado. En 2022, un intento de asalto a la valla de Melilla dejó 27 migrantes muertos con solo 16 agentes de la Guardia Civil desplegados para contener a más de 3.000 personas. Los agentes consultados por El Mundo describen la situación como «una bestialidad» y denuncian que la estructura de control fronterizo sigue sin adaptarse a las amenazas reales.
El Gobierno activó finalmente un operativo de emergencia con 200 policías nacionales —principalmente unidades antidisturbios (UIP) y de élite (UPR)—, pero la demora en la respuesta inicial agravó el caos. La crisis migratoria en Ceuta se suma a un patrón de saturación en las fronteras españolas, donde la escasez de recursos humanos y materiales ha sido una constante en los últimos años.
Fuente: El Mundo
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