El Ministerio y el CNI temen espionaje desde la futura factoría de SAIC, a cinco kilómetros de Navantia y la base naval, y reforzarán ciberseguridad
El Ministerio de Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) han activado protocolos de seguridad ante la construcción de una planta de vehículos eléctricos del gigante chino SAIC en Ferrol, a solo cinco kilómetros del arsenal militar y las instalaciones de Navantia.
La factoría, que el fabricante asiático —propietario de la marca MG— prevé levantar en 2027 con una inversión inicial de 200 millones de euros, generará hasta 1.000 empleos directos en una zona afectada por el declive industrial. La Xunta de Galicia ha declarado el proyecto «estratégico» para agilizar su tramitación, pero Defensa alerta del riesgo de espionaje sobre la actividad de la Armada y el astillero, donde se construyen fragatas con tecnología estadounidense.
El arsenal militar alberga cinco fragatas y dos buques de aprovisionamiento, mientras que Navantia produce las fragatas F-100 y F-110, equipadas con sistemas de EE.UU. Fuentes citadas por El País y El Mundo confirman que tanto la Armada como el astillero reforzarán sus medidas de protección para evitar ciberataques y vigilancia electrónica.
El caso refleja la tensión entre atracción de inversión extranjera y seguridad nacional. Mientras gobiernos autonómicos priorizan el empleo —Ferrol registra una tasa de paro del 14,2%, tres puntos por encima de la media gallega—, el Estado debe equilibrar esos intereses con la protección de infraestructuras críticas. La proximidad de la planta a instalaciones militares no tiene precedentes en España, aunque otros países europeos, como Alemania, han vetado inversiones chinas en sectores estratégicos por riesgos similares.
SAIC, el mayor fabricante chino de vehículos eléctricos, eligió Ferrol como puerta de entrada a Europa tras descartar ubicaciones en Portugal y Países Bajos. La decisión, anunciada en julio, coincide con la estrategia de Pekín para expandir su influencia industrial en el continente, lo que ha generado recelos en la UE. Bruselas investiga actualmente subsidios estatales chinos a fabricantes de coches eléctricos por posible competencia desleal.
Fuente: El Periódico (Política)







