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Frente Amplio y Podemos: la división cuesta escaños, no Gobierno

Según la proyección provincial de Capitol con la media de encuestas del 19 de octubre, Frente Amplio y Podemos sacarían por separado 9 escaños y, con una lista unida que sumara todos sus votos, 16. Pero esos siete diputados saldrían sobre todo del PSOE y del PNV, y la mayoría de PP y Vox apenas bajaría de 199 a 196: la ruptura decide cuánto pesa la izquierda alternativa, no quién gobierna.

·19 de octubre de 2026·9 min de lectura

Según la proyección provincial de Capitol con la media de encuestas del 19 de octubre, Frente Amplio y Podemos sacarían por separado 9 escaños y, con una lista unida que sumara todos sus votos, 16. Pero esos siete diputados saldrían sobre todo del PSOE y del PNV, y la mayoría de PP y Vox apenas bajaría de 199 a 196: la ruptura decide cuánto pesa la izquierda alternativa, no quién gobierna.

La izquierda a la izquierda del PSOE irá dividida al 29-N. Pablo Fernández, secretario de Organización de Podemos, anunció este lunes que su partido presentará listas propias en todas las provincias salvo en Cataluña, donde dos de sus candidatos irán en la lista de ERC, y en la Comunidad Valenciana y Canarias, donde concurre en coalición. Según declaró, los acuerdos que tenían perfilados en Aragón y Baleares los bloqueó la dirección de Frente Amplio; Ada Colau, su candidata, sostiene lo contrario: que Frente Amplio lo intentó «sinceramente» y que Podemos no quiso sentarse a negociar. El plazo para comunicar coaliciones a la Junta Electoral, diez días desde la convocatoria según el artículo 44 de la ley electoral, ya ha vencido. Lo que queda por discutir no es si van juntos, sino cuánto les cuesta no hacerlo.

La respuesta habitual es una suma: Frente Amplio tiene el 5,2 % en la estimación de Capitol y Podemos el 2,1 %, así que juntos rondarían el 7,3 % y sacarían bastantes más escaños. La suma es correcta; la conclusión, solo a medias. Para medirlo hemos repetido el reparto de los 350 diputados con la proyección provincial de Capitol, que traslada a cada circunscripción la media de 26 encuestas publicadas en los últimos 28 días, de dos maneras: tal como se presentarán, con dos listas, y con una sola lista que reuniera todos los votos de ambas en las 43 circunscripciones donde competirán por separado. En las otras nueve no cambia nada: en las tres valencianas y las dos canarias ya van juntos, bajo Compromís-Front Valencià y Unidad del Pueblo Canario, y en las cuatro catalanas Podemos no presenta candidatura propia.

Separados, Frente Amplio obtiene 8 escaños (tres en Madrid, tres en Barcelona, uno en Sevilla y uno en Baleares) y Podemos, uno, en Madrid. Con una lista unida y sin pérdidas, el espacio llegaría a 16. Los siete diputados de diferencia salen de siete provincias: Asturias, Cádiz y Gipuzkoa, donde se los quitaría al PSOE; Málaga y Pontevedra, donde caería un escaño del PP; A Coruña, uno de Vox, y Bizkaia, uno del PNV.

Mapa de España: en naranja, las siete provincias donde una lista unida ganaría un escaño más (A Coruña, Pontevedra, Asturias, Bizkaia, Gipuzkoa, Cádiz y Málaga); en rosa, Madrid, Sevilla y Baleares, donde ya tienen escaño por separado; en morado, Comunidad Valenciana y Canarias, donde ya van en coalición; en amarillo, Cataluña, donde Podemos va en las listas de ERC
La ruptura cuesta escaños en las provincias medianas, no en las grandes. D’Hondt de Capitol sobre la proyección provincial (19/10/2026).

Por qué la división castiga en Asturias y no en Madrid

El mapa no es caprichoso. Obedece a lo que los politólogos llaman el efecto mecánico del sistema electoral: en una circunscripción que reparte pocos escaños, el listón real para entrar no es el 3 % que fija la ley, sino uno mucho más alto, que depende del tamaño de la provincia. Una aproximación clásica, la del politólogo Rein Taagepera, lo sitúa en torno a 75 dividido entre los escaños más uno. En Asturias, que elige siete diputados, ese umbral efectivo ronda el 9,4 %. Frente Amplio tiene allí el 7,9 % del voto y Podemos el 3,9 %, según la proyección: ninguno llega por separado, y juntos, con el 11,8 %, lo superan con holgura. Lo mismo ocurre en Bizkaia (7,3 % y 3,6 %, con un listón del 8,3 %) y en Pontevedra (6,9 % y 3,4 %, frente a un 9,4 %).

En Madrid pasa lo contrario. Con 38 escaños, el umbral efectivo baja al 1,9 % y el sistema se comporta casi como uno proporcional: Podemos, con unos 133.500 votos en la proyección, cabe holgadamente en su escaño, y Frente Amplio consigue tres. Juntos sacarían exactamente lo mismo, cuatro. Por eso la ruptura apenas cuesta en las provincias grandes y cuesta mucho en las medianas, que es donde el antiguo Sumar tenía su diputado en 2023: en Asturias, Cádiz, Málaga, A Coruña o Pontevedra sacó entonces un escaño con entre el 12 % y el 15 % del voto a los principales partidos.

Hay una forma más cruda de verlo. En la proyección, más de la mitad de los votos de Frente Amplio (unos 695.000 de 1,28 millones) y tres de cada cuatro de los de Podemos (381.000 de 515.000) caen en provincias donde no sacan ningún escaño. Son votos que cuentan para el porcentaje nacional y no para el Congreso. El fenómeno no es exclusivo de este espacio: en la derecha, los 413.000 votos que la misma proyección atribuye a Se Acabó La Fiesta no obtienen ningún diputado. Pero ningún otro partido tiene tanto voto disperso por provincias medianas como estos dos.

La suma perfecta no existe

Todo lo anterior supone que cada votante de Frente Amplio y de Podemos votaría a una lista común. La experiencia española dice que eso no ocurre. En diciembre de 2015, Podemos y sus confluencias sacaron 5,21 millones de votos e Izquierda Unida 927.000, que solo le dieron dos escaños. Seis meses después fueron juntos como Unidos Podemos y obtuvieron 5,09 millones, según los resultados oficiales del Ministerio del Interior: la coalición conservó el 83 % de la suma. Parte de la pérdida se explica por la participación, que bajó más de tres puntos entre una elección y otra, pero la lección se aprendió entonces: una alianza ahuyenta a quienes votaban a uno de los socios precisamente porque no era el otro.

Aplicada a hoy, esa tasa cambia el cálculo por completo. El gráfico muestra qué parte del voto sumado tendría que conservar la lista unida para ganar cada uno de los siete escaños. Gipuzkoa y Pontevedra exigen casi la suma íntegra, el 99 % y el 98 %; A Coruña, el 95 %; Cádiz, el 92 %; Asturias, el 89 %. Solo Bizkaia (77 %) y Málaga (74 %) aguantarían una fuga como la de 2016. Y con esa misma fuga, la lista unida perdería en Madrid el cuarto escaño que hoy consiguen por separado. El resultado neto sería un único diputado más: 10 en lugar de 9.

Gráfico de barras: parte del voto sumado de Frente Amplio y Podemos que una lista unida debería conservar para ganar el escaño. Gipuzkoa 99 %, Pontevedra 98 %, A Coruña 95 %, Cádiz 92 %, Asturias 89 %, Bizkaia 77 % y Málaga 74 %; la línea marca el 83 % que retuvo Unidos Podemos en 2016
Solo Bizkaia y Málaga resistirían una fuga como la de 2016. D’Hondt de Capitol sobre la proyección provincial (media de 26 encuestas, 19/10/2026); 2015-2016: Ministerio del Interior.

Los microdatos del barómetro del CIS de noviembre de 2025 (estudio 3530, el último con microdatos disponibles) ayudan a entender por qué. Entre quienes declaraban intención de votar a Podemos, el 40 % señalaba a Sumar como segunda opción y el 35 % al PSOE. Entre los de Sumar, en cambio, el 46 % elegía al PSOE como alternativa y solo el 18 % a Podemos. La afinidad es asimétrica: el votante de Podemos mira hacia Frente Amplio, pero el de Frente Amplio mira antes al PSOE. También se ubican en lugares distintos de la escala ideológica: 1,9 de media los de Podemos y 2,4 los de Sumar, en una escala de 1 (izquierda) a 10 (derecha), frente al 3,2 de los socialistas. Son submuestras pequeñas, de 124 y 249 entrevistados, y la pregunta se hizo cuando Frente Amplio aún no existía con ese nombre, así que conviene leerlas como una tendencia y no como una medida exacta. Pero apuntan en la misma dirección que 2016: una parte del electorado de Frente Amplio no se habría quedado en una lista con Podemos, y su destino más probable es el PSOE.

Ese mismo barómetro retrata la ruptura desde el otro extremo. De los entrevistados que recordaban haber votado a Sumar en 2023, el 40 % pensaba votar a Sumar, el 22 % a Podemos, el 15 % no lo había decidido y el 10 % se inclinaba por el PSOE. El reparto de dos a uno entre las dos marcas es casi el mismo que hoy dan las encuestas, y muestra que la división no es una disputa de cúpulas sin reflejo abajo: el electorado de 2023 ya se ha separado.

La serie de la base de encuestas de Capitol confirma que la división ha ido acompañada de un encogimiento. En 2023, Sumar, con Podemos dentro, obtuvo el 12,3 % y 31 escaños. A finales de ese año, cuando Podemos salió del grupo parlamentario, la suma de ambos en las encuestas rondaba el 12 %. En las elecciones europeas de junio de 2024, la primera prueba en las urnas por separado, sumaron el 7,9 % (4,65 % y 3,28 %). Este mes, la media de las encuestas que publican a los dos por separado les da el 6,3 % y el 3,1 %: un 9,4 % entre ambos, casi tres puntos menos que cuando se separaron.

Gráfico de líneas con la media mensual de encuestas de diciembre de 2023 a octubre de 2026: la suma de Sumar o Frente Amplio y Podemos baja de cerca del 12 % al 9,4 %; Sumar o Frente Amplio, del 9,6 % al 6,3 %; Podemos sube hasta el 5,5 % en agosto de 2025 y vuelve al 3,1 %
Media mensual de las encuestas que publican a los dos por separado. Base de encuestas de Capitol.

Queda la pregunta que más interesa fuera de este espacio: ¿cambia la ruptura la mayoría de gobierno? Con la media de hoy, PP y Vox suman 199 escaños (132 del PP, uno de ellos de UPN en la lista conjunta de Navarra, y 67 de Vox), muy por encima de los 176 de la mayoría absoluta. En el escenario más favorable para la izquierda alternativa, la lista unida sin pérdidas, esa cifra bajaría a 196, porque tres de los siete escaños que ganaría vienen de la derecha y cuatro del PSOE y del PNV. Con la retención de 2016 no bajaría nada: seguirían siendo 199. Hay incluso una paradoja que conviene anotar: si uno de cada cinco votos de esa suma se fuera al PSOE en lugar de perderse, el PSOE subiría a 111 y la derecha quedaría en 194, menos que con la unidad perfecta. Para el bloque de la izquierda en su conjunto, lo decisivo no es con qué siglas se vota, sino que el voto no caiga en provincias donde no da escaño. Cualquiera puede repetir la cuenta en el simulador de pactos de Capitol.

Los dos acuerdos frustrados de los que habló Fernández, por cierto, tampoco habrían cambiado nada con estos números. En Baleares, Frente Amplio ya saca su escaño en solitario y una lista conjunta no alcanzaría un segundo. En Zaragoza, la suma se quedaría a unos 8.700 votos del último escaño: cerca, pero fuera.

Lo que esta cuenta no puede medir es la campaña. Las encuestas recogen hoy una competición entre dos marcas que comparten electorado; en las cinco semanas que faltan, esa competición puede resolverse sola si uno de los dos atrae el voto útil del otro en las provincias medianas, algo que el sistema premia y que en noviembre de 2019 vivió Ciudadanos, que pasó de 57 escaños a 10 en siete meses. También queda por ver si Podemos registra candidaturas en las 43 circunscripciones, entre el 21 y el 26 de octubre, o si se retira en alguna. Y hay un límite del propio cálculo: como Podemos no se ha medido en solitario en unas generales desde 2019, la proyección reparte el voto de las dos marcas con la misma geografía, la del Sumar de 2023. Si Podemos resiste mejor en unas provincias y peor en otras, algún escaño puede cambiar de lado; la metodología de Capitol explica cómo se hace ese reparto.

Lo que sí está claro es la escala. La ruptura es la diferencia entre un grupo de 9 diputados y uno de entre 10 y 16, según cuántos votantes se hubieran quedado. Para el espacio que en 2023 tuvo 31 escaños y entró en el Consejo de Ministros, es mucho. Para la aritmética de la investidura, es poco: el resultado del 29-N se decidirá por lo que pase entre el PP y Vox, y entre el PSOE y sus vecinos, mucho más que por la frontera entre Frente Amplio y Podemos.

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