La revisión, denominada Patricova, incrementa en un 61,2 % el territorio sujeto a peligrosidad, pasando de 27.162 a 43.779 hectáreas
Las claves
- La primera fase del Patricova incrementa en un 61,2 % el territorio sujeto a peligrosidad, pasando de 27.162 a 43.779 hectáreas.
- El aumento obliga a incrementar las medidas correctoras en terrenos susceptibles de urbanizarse.
- Se recomienda elevar las viviendas a la altura de sus cotas de inundación según la peligrosidad detectada.
- Se prohíben parkings subterráneos en zonas de peligrosidad media y se prohíbe la construcción en zonas más expuestas.
- El estudio será publicado el viernes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y abrirá un periodo de información pública de 20 días hábiles.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha presentado la primera fase del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo d.
La revisión, denominada Patricova, incrementa en un 61,2 % el territorio sujeto a peligrosidad, pasando de 27.162 a 43.779 hectáreas. Este aumento obliga a incrementar las medidas correctoras en los terrenos que puedan urbanizarse en el futuro.
El estudio recomienda elevar las viviendas a la altura de sus cotas de inundación según la peligrosidad detectada. También se prohíben parkings subterráneos en zonas de peligrosidad media y se prohíbe la construcción en las zonas más expuestas.
El documento se publicará el viernes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y abrirá un periodo de información pública de 20 días hábiles. Posteriormente se notificará a los municipios afectados y a la Confederación Hidrográfica del Júcar.
La primera fase se centró en Alto Magro, Bajo Magro, los barrancos de l’Horta Sud y el Bajo Turia, aguas abajo del embalse de Loriguilla. Los trabajos de detalle abarcan 51 municipios y 85 municipios fueron objeto de algún tipo de análisis.
En l’Horta Sud la superficie en riesgo pasa de 7.301 a 16.478 hectáreas, un 125,7 % más. En el Bajo Turia la superficie en riesgo pasa de 7.621 a 13.903 hectáreas. En Alto y Bajo Magro los incrementos son de alrededor del 9 %.
La mayor parte del incremento corresponde a la peligrosidad 7, catastrófica, con periodos de retorno de 2.000 años. La nueva cartografía contempla escenarios con periodos de retorno de 25, 100, 500 y 2.000 años y establece siete niveles de peligrosidad.
Para nuevas edificaciones y reformas integrales se plantea elevar las viviendas hasta las cotas de inundación con periodo de retorno de 500 años. En tejidos urbanos consolidados se exige elevar al menos 80 cm o al calado si supera esa medida. En zonas de peligrosidad 6-7 se recogen prohibiciones directas para determinadas construcciones.
Solo 12 de 74 municipios evaluados habían adaptado su Plan General Estructural al riesgo de inundación. En 31 municipios la gestión del riesgo se aborda en fases avanzadas del desarrollo urbanístico.
Martínez Mus ha subrayado que el objetivo de la Generalitat es utilizar lo aprendido para proteger mejor el futuro. Ha asegurado que las restricciones no buscan impedir el desarrollo, sino hacerlo bajo condiciones que reduzcan la vulnerabilidad.
Ha añadido que la administración autonómica mantendrá la tutela y vigilancia correspondiente.
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