El sindicato catalán reorienta sus recursos hacia la movilización laboral mientras el Ayuntamiento
El Sindicat de Llogateres ha decidido el viernes dejar de participar directamente en la acampada por la vivienda de Barcelona. La protesta lleva más de una semana instalada en la plaza Catalunya desde el 29 de septiembre.
La decisión, anunciada en un comunicado, responde a la prioridad de organizar la huelga general convocada para el 11 de noviembre. Así, la organización ha explicado los motivos de esta medida.
El sindicato ha instado a la ciudadanía a movilizarse en sus centros de trabajo, de estudio y en los comités territoriales. No renuncia a su apoyo a la acampada, que ha agradecido «enormemente» al colectivo que la impulsó desde sus inicios.
La acampada, que denuncia la especulación inmobiliaria y la falta de políticas públicas de vivienda asequible, mantiene su presencia en el centro neurálgico de la ciudad, aunque con un papel menos activo por parte del Sindicat de Llogateres.
El sindicato ha evitado pronunciarse sobre si la acampada podría desaparecer o mantenerse con otros colectivos, aunque ha reafirmado su compromiso con las demandas de los afectados por la crisis habitacional.
La huelga del 11 de noviembre reúne a varios sectores que reclaman mejoras salariales y condiciones laborales. El Sindicat de Llogateres ha vinculado su participación a la defensa del derecho a una vivienda digna como eje transversal.
La acampada comenzó con el objetivo de presionar a las administraciones públicas y a los grandes tenedores de viviendas. Ha logrado visibilizar el problema en la agenda política local. Ahora su futuro depende de la capacidad de los colectivos ciudadanos para mantenerla.
La huelga del 11-N: vivienda como eje transversal
Mientras, la Generalitat de Catalunya trabaja en un plan de choque para la vivienda, aunque su desarrollo aún no ha sido detallado públicamente.
La decisión del Sindicat de Llogateres no implica el fin de la acampada. Sin embargo, sí un cambio de estrategia: dejar la organización directa en manos de los vecinos y centrar sus esfuerzos en la movilización laboral.
Si la huelga del 11 de noviembre logra la adhesión esperada, podría ser el primer gran test de fuerza social del año en Catalunya. La vivienda será uno de los ejes principales de esa movilización.
El sindicato ha recordado que la lucha por la vivienda es un derecho fundamental. Su retirada de la acampada no significa desvinculación, sino una reorganización de recursos para ampliar el impacto.
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