Las autoridades preparan dos instalaciones para alojar a más de un millar, pero el campamento improvisado sigue sin atención básica
Unos 1.800 menores migrantes, según la ONG Media Luna Blanca, viven hacinados en el polígono industrial del Tarayal en Ceuta, a apenas 10 minutos a pie de la frontera por la que entraron en España.
Los niños, muchos descalzos, sucios y con heridas, sobreviven en condiciones de extrema precariedad: sin agua potable, comida diaria o atención sanitaria, bajo un sol que supera los 35 grados.
La ONG, liderada por Mustafá Abdelkader, reparte una única comida al día en el campamento, donde los menores se agolpan para recibirla bajo la supervisión de agentes de la Policía Nacional.
Abdelkader denuncia que las instituciones no están preparadas para atender la llegada masiva, que ha multiplicado por cuatro el número de menores bajo custodia en solo dos semanas: de 215 a 862, según las autoridades ceutíes, que prevén superar el millar en los próximos días.
El polígono, con naves oxidadas y residuos acumulados, carece de servicios básicos.
Aunque hay duchas y puntos de agua potable en una de las instalaciones, su acceso es intermitente y la puerta permanece cerrada durante horas.
Fadua, una ceutí de 16 años que ayuda a repartir agua y comida, describe la situación como «inhumana» y asegura que el dinero de sus vacaciones lo ha destinado a comprar botellas de agua para los menores.
Entre los niños hay casos de menores de 7 a 9 años que cruzaron solos, sin saber el paradero de sus padres.
Las autoridades trabajan en la habilitación de dos grandes instalaciones para alojarlos, pero el Tarayal sigue siendo un vacío institucional.
Según la Constitución española, el Estado tiene la obligación de proteger a los menores y garantizar su bienestar.
En este caso, la falta de atención y recursos en el polígono del Tarayal es un claro ejemplo de la insuficiencia de la respuesta institucional a la crisis migratoria.
Fuente: El Mundo (España)






