El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, desvía su avión oficial cuando sobrevolaba España y cancela su viaje a Senegal para regresar a Polonia.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha destituido este viernes al presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, y al vicepresidente de la institución. Se ha apoyado en una antigua norma que faculta para apartar al máximo responsable judicial cuando se le considera una amenaza para el país. Lo ha hecho mientras el jefe del Estado viajaba a África. Una de las juezas más veteranas ha asumido la dirección del tribunal, y se espera que tome juramento a los nuevos magistrados nombrados por el Gobierno. El Tribunal Constitucional ha asegurado en su página web que Święczkowski había sido suspendido.
El conflicto viene de lejos. Los jueces del tribunal fueron designados por el anterior Gobierno ultranacionalista, y Tusk lleva meses intentando renovar su composición sin éxito. Para que un nuevo juez asuma el cargo, el presidente del país debe aceptar su juramento, y Nawrocki, de ultraderecha y aliado del anterior Ejecutivo, se niega a hacerlo. A principios de este año rechazó tomar juramento a tres de los seis jueces propuestos por el Parlamento, mientras que Święczkowski, por su parte, impedía jurar a los elegidos por el actual Gobierno. La disputa ha dejado paralizado de hecho el tribunal.
Nawrocki, rival declarado de Tusk, se dirigía a Senegal cuando ha ordenado desviar su avión oficial sobre España para volver a Polonia. Ha explicado su decisión así: «En un momento así, el presidente debe estar en Polonia».
Esta noche la Policía ha rodeado la sede del Tribunal Constitucional en Varsovia. La Policía de Varsovia ha descrito en redes sociales el despliegue como una medida de seguridad ante «comportamientos agresivos» de un grupo de personas que intentaba romper la valla del recinto.
Tusk ha defendido en redes sociales su actuación: «Restablecer el Estado de derecho es nuestra obligación». El primer ministro ha atribuido la situación a años de ilegalidad bajo el Gobierno del PiS y ha calificado el proceso de difícil y a veces doloroso, que exige actuar con firmeza. Ha añadido que no hay otro camino.


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