El PP respalda al presidente ceutí, Juan José Vivas, que vincula la suspensión del asilo con «desactivar» la presión migratoria como «arma»
Dos asociaciones judiciales mayoritarias han advertido que el ordenamiento español prohíbe denegar solicitudes de asilo de forma colectiva, incluso tras la entrada irregular de 80.000 personas en Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, donde murieron 83 migrantes.
La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y el Foro Judicial Independiente (FJI) subrayan que cada petición debe analizarse de manera individualizada, ya que «entrar irregularmente en España no otorga derecho a permanecer, pero tampoco elimina el derecho a pedir protección internacional». Fuentes de la APM precisan que el marco legal permite agilizar trámites en frontera, pero no decidir de antemano que todas las solicitudes serán rechazadas. El presidente del FJI, Roberto García Ceniceros, añade que, aunque el Ejecutivo resuelve las peticiones, el asilo está diseñado para evaluarse caso a caso.
La polémica surge tras la petición del presidente de Ceuta, Juan José Vivas, de desestimar todas las solicitudes de asilo presentadas por los migrantes llegados en julio. Vivas argumentó que esta medida es «una condición necesaria» para el futuro de la ciudad y para evitar que la presión migratoria se use como «arma» de desestabilización. El vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, respaldó la propuesta, citando el precedente de Grecia, que suspendió temporalmente el derecho de asilo ante amenazas a su seguridad territorial.
El debate refleja la tensión entre la gestión de crisis migratorias y el cumplimiento de normativas internacionales. Mientras el PP y el Gobierno ceutí vinculan la suspensión del asilo con la seguridad fronteriza, las asociaciones judiciales insisten en que las denegaciones masivas vulnerarían derechos fundamentales. La entrada irregular, recuerdan, no anula automáticamente el derecho a protección, aunque sí puede ser un factor en la evaluación individual.
La situación en Ceuta sigue siendo crítica: profesionales del INGESA y Cruz Roja atienden a cientos de migrantes en la playa del Trampolín desde el 7 de agosto. La ciudad autónoma, con competencias limitadas en materia de asilo, depende del Gobierno central para implementar cualquier medida, lo que añade complejidad al conflicto político y jurídico.
Fuente: Europa Press







