El líder de Junts critica al Govern catalán por no pronunciarse tras la detención de un aficionado del Barça antes del partido contra el Elche
El expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha acusado este martes al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, de «callar» y «esconderse» ante la actuación policial en los alrededores del estadio Martínez Valero de Elche, donde se detuvo a un aficionado del FC Barcelona por llevar una estelada antes del partido de Liga contra el Elche CF.
En un mensaje publicado en la red social X, Puigdemont cuestionó directamente a Illa con dos preguntas: «¿Por qué callas, Salvador Illa? ¿Dónde te escondes, ‘Govern de tothom’?». La crítica se centra en lo que considera «indiferencia ante los abusos criminales de la policía española», según sus palabras textuales. La detención del aficionado, cuya identidad no ha trascendido, se produjo en el contexto de un dispositivo policial previo al encuentro deportivo.
El enfrentamiento entre ambos líderes independentistas refleja una tensión recurrente en Cataluña por el enfoque de las fuerzas de seguridad en actos con simbología independentista. Illa, del PSC, gobierna en coalición con Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Comuns, mientras que Puigdemont, desde el exilio en Bélgica, mantiene una línea más confrontativa con el Estado. La estelada, símbolo independentista, ha sido objeto de controversia en eventos deportivos, donde su exhibición ha generado intervenciones policiales en el pasado.
La Generalitat de Cataluña, bajo el mandato de Illa, tiene competencias en materia de seguridad ciudadana, pero la coordinación con las fuerzas estatales —como la Policía Nacional o la Guardia Civil— depende de acuerdos entre administraciones. Este episodio se suma a otros conflictos recientes por el uso de símbolos políticos en espacios públicos, como el veto a banderas independentistas en edificios oficiales durante actos institucionales.
Junts, partido de Puigdemont, ha utilizado este tipo de incidentes para movilizar a su base electoral, presentándose como defensor de los derechos de la ciudadanía catalana frente a lo que considera «represión estatal». Por su parte, el Govern de Illa ha evitado hasta ahora responder públicamente a las acusaciones, priorizando una estrategia de diálogo con el Gobierno central en temas como la financiación autonómica o la reforma del Estatut.
Fuente: El Debate







