Bruselas advierte a las plataformas que vigilen contenidos tras el salto masivo del 30 de julio, donde 70.000 personas cruzaron la frontera incitadas por falsas promesas de acceso a Europa
La Unión Europea ha requerido a Meta —propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp— y a ByteDance —dueña de TikTok— que moderen los contenidos que incitaron al salto masivo de la valla de Ceuta los días 30 y 31 de julio, un episodio que dejó al menos 141 fallecidos, según estimaciones de fuentes marroquíes.
El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, reconoció en su visita a Ceuta que las redes sociales jugaron un «papel relevante» en la crisis, al difundir mensajes que prometían acceso a Europa a cambio de cruzar la frontera. Se calcula que unas 70.000 personas llegaron a entrar en la ciudad autónoma, entre ellas miles de menores que aún permanecen en territorio español sin una solución jurídica definida. Albares calificó el uso de desinformación para movilizar migrantes como una «novedad» que obliga a España, Marruecos y la UE a reforzar la vigilancia.
Bruselas celebró reuniones esta semana con representantes de ambas plataformas para exigir la identificación y eliminación de contenidos peligrosos. Fuentes comunitarias confirmaron que las empresas se comprometieron a supervisar la situación en tiempo real, aunque advirtieron que, de ser necesario, la UE «está preparada para ir más allá». Meta aseguró a la agencia AFP que ya elimina publicaciones que promuevan tráfico de migrantes, mientras que ByteDance adoptó medidas similares.
El marco legal europeo de servicios digitales permite activar protocolos de respuesta rápida en crisis como esta, aunque su aplicación efectiva depende de la colaboración de las plataformas. La tragedia de Ceuta ha reabierto el debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en la difusión de bulos con consecuencias humanitarias, especialmente cuando las víctimas no son ciudadanos europeos, un factor que, según fuentes de la UE, ha ralentizado las acciones legales contra las cuentas propagadoras.
Mientras, en Ceuta, las autoridades españolas siguen gestionando la acogida de los menores no acompañados, un proceso que combina aspectos jurídicos, políticos y humanitarios. La falta de un protocolo claro para estos casos agrava la situación, según organizaciones locales, que denuncian la saturación de los centros de acogida.
Fuente: La Vanguardia
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