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Mapa de España con la palabra Recuento, explicador de Capitol sobre cómo se cuentan los votos en la mesa electoral y cuándo es nulo un voto

Una papeleta dudosa del 29-N se destruye si nadie protesta en la mesa

Un voto es nulo cuando el sobre o la papeleta no son oficiales o se han alterado a propósito, y lo decide la mesa al contar (artículo 96 de la LOREG). El 23 de julio de 2023 fueron nulos el 1,06 % de los votos al Congreso y el 2,28 % al Senado, según el Ministerio del Interior.

·27 de octubre de 2026·7 min de lectura

Un voto es nulo cuando el sobre o la papeleta no son oficiales o se han alterado a propósito, y lo decide la mesa al contar (artículo 96 de la LOREG). El 23 de julio de 2023 fueron nulos el 1,06 % de los votos al Congreso y el 2,28 % al Senado, según el Ministerio del Interior.

  • Las papeletas se destruyen en la propia mesa en cuanto acaba el recuento. Solo se guardan, firmadas por sus miembros y unidas al acta, las que se han declarado nulas y las que alguien ha reclamado (artículo 97.3).
  • La mesa típica del 23-J, con unos 410 votantes, anuló 4 votos al Congreso y 8 al Senado. En el Senado, el 35,9 % de las 60.314 mesas pasó de diez nulos, frente al 4,8 % en el Congreso.
  • En el escrutinio general la junta electoral no puede anular ningún voto y solo atiende reclamaciones sobre incidencias que consten en las actas (artículos 106.1 y 108.2). Lo que no se protesta en la mesa casi nunca tiene vuelta.
Gráfico de barras con el porcentaje de las 60.314 mesas según los votos nulos que contaron el 23-J de 2023. Ninguno, Congreso 7,5 % y Senado 2,8 %. De 3 a 5, 38,0 % y 18,3 %. De 6 a 10, 24,4 % y 36,3 %. Once o más, 4,8 % y 35,9 %
Mesas según sus votos nulos, Congreso y Senado del 23-J de 2023. Datos definitivos por mesa del Ministerio del Interior y cálculo de Capitol.
Ver los datos del gráfico
En el Senado, más de un tercio de las mesas anuló más de diez votos. Porcentaje de las 60.314 mesas electorales según cuántos votos nulos contaron en las generales del 23 de julio de 2023, sin el voto exterior (CERA). Fuente: Ministerio del Interior, Infoelectoral, resultados definitivos por mesa del Congreso y del Senado del 23/7/2023. Consulta y cálculo de Capitol (27/10/2026)
Congreso Senado
Ninguno 7,5 % 2,8 %
Uno 11,1 % 2,8 %
Dos 14,1 % 3,9 %
De 3 a 5 38,0 % 18,3 %
De 6 a 10 24,4 % 36,3 %
11 o más 4,8 % 35,9 %

La votación se cierra a las ocho de la tarde y el recuento que viene después sigue un guion que la ley fija paso a paso. A esa hora el presidente de la mesa anuncia en voz alta que se cierra la votación, deja votar a quienes ya están dentro del local y a nadie más, mete en las urnas los votos llegados por correo después de comprobar que el elector está en el censo y, al final, votan los propios miembros de la mesa y los interventores (artículo 88). Acto seguido comienza el escrutinio, que es público y no se suspende salvo por fuerza mayor (artículo 95). Cuando coinciden varias elecciones se cuentan por un orden fijo, y el 29 de noviembre eso significa primero las papeletas del Congreso y después las del Senado.

Cómo se cuentan los votos en la mesa

El presidente saca los sobres de la urna uno a uno, lee en voz alta el nombre de la candidatura o, en el Senado, el de los candidatos marcados, y enseña cada papeleta a los vocales, a los interventores y a los apoderados. Cualquier representante de una lista, candidato o notario que dude de lo leído puede pedir la papeleta y examinarla, y la mesa está obligada a dejársela (artículo 95.4 y 95.5).

Terminado el recuento, la mesa compara el número de sobres con el de votantes anotados en las listas numeradas que los vocales han ido rellenando durante el día (artículo 97.1 y 86.4). Después el presidente pregunta si hay alguna protesta. Si la hay, la mesa la resuelve por mayoría de sus miembros, y solo entonces se anuncia el resultado con los electores, los votantes, los votos nulos, los votos en blanco y los votos de cada candidatura (artículo 97.2). Ese resultado se cuelga en la puerta del colegio en forma de acta de escrutinio, y una copia va a la persona que designa la Administración para la información provisional que el Gobierno difunde esa misma noche (artículo 98).

Las protestas y lo que la mesa decide sobre ellas quedan escritas en el acta de la sesión, con la resolución motivada y los votos particulares si los hay (artículo 99.1). Las papeletas nulas o reclamadas viajan en el primer sobre de la documentación electoral junto a ese acta (artículo 100.2), y el resto se destruye delante de todos. Por eso pesa tanto que cada partido tenga interventores en la mesa. Cuando cinco días después la junta provincial hace el escrutinio general (artículo 103), ya no hay papeletas que revisar, solo actas. La junta se limita a sumarlas y a corregir errores materiales o aritméticos, y solo deja sin computar las actas dobles y diferentes o las que dan más votos que electores (artículo 105.4).

Qué hace nulo un voto y por qué cambió el criterio en 2011

La ley distingue dos grupos de causas. Las primeras son de forma, porque es nulo el voto en sobre o papeleta que no sea del modelo oficial, la papeleta metida en la urna sin sobre y el sobre con papeletas de candidaturas distintas. Si las dos papeletas son de la misma lista, cuenta como un solo voto válido (artículo 96.1). Las segundas son alteraciones, y la redacción vigente anula la papeleta en la que se han tachado, añadido o cambiado de orden nombres de candidatos, la que lleva cualquier leyenda o expresión y la que presenta «cualquier otra alteración de carácter voluntario o intencionado». El sobre vacío no es nulo, sino voto en blanco, y en el Senado también lo es la papeleta sin ningún candidato marcado (artículo 96.5). La diferencia práctica entre los dos votos está explicada en qué es el voto nulo y en la guía del voto en blanco y nulo.

Esas palabras, «voluntario o intencionado», tienen una historia. Hasta 2011 la ley también anulaba la papeleta en la que se hubiera «señalado» a un candidato. Las juntas electorales venían salvando los votos en los que una pequeña cruz no dejaba dudas sobre la voluntad del elector, pero el Tribunal Constitucional, en cuatro sentencias de 18 de julio de 2007 sobre las municipales de mayo de ese año, exigió aplicar con rigor la inalterabilidad de las listas. En tres de esos casos corrigió a la Junta Electoral Central, que había dado por buenas papeletas con una cruz junto al número uno, un aspa algo por encima o una línea oblicua sobre el nombre del partido. La Junta adaptó su doctrina en la Instrucción 12/2007.

La Ley Orgánica 2/2011 quitó el verbo «señalar» de la lista y añadió el matiz de la intención, y el Tribunal Constitucional aceptó en su sentencia 123/2011, de 14 de julio, que una señal pequeña al lado de un candidato no invalida el voto si no tapa nombres ni siglas. La Junta Electoral Central lo recogió en la Instrucción 1/2012, que sigue vigente. Para las mesas el criterio es hoy nítido. Es nulo el voto en papeleta rota o rasgada, con nombres o siglas tachados o con lemas en el anverso o en el reverso, y es válido el que solo lleva una cruz o una marca menor junto a un candidato sin expresar reproche a nadie.

Por qué en el Senado se anulan más del doble de votos

El 23-J se contaron 568.090 votos nulos al Senado, el 2,28 % de los votantes de esa cámara, más del doble que en el Congreso. Según el cálculo de Capitol con los resultados definitivos por mesa del Ministerio del Interior, sin contar el voto exterior, la mitad de las mesas anuló cuatro votos o menos al Congreso, mientras que en el Senado la cifra central fue de ocho. Solo el 2,8 % de las mesas terminó el día sin ningún nulo al Senado, frente al 7,5 % en el Congreso.

Los datos oficiales no dicen por qué se anuló cada papeleta, pero la ley explica la diferencia. En el Congreso el elector mete en el sobre una lista cerrada y no tiene que escribir nada. En el Senado tiene que marcar con una cruz a sus candidatos, y cada marca es una ocasión de error. El artículo 96.3 declara nulo el voto con más nombres señalados de los permitidos, que son tres en las circunscripciones provinciales, dos en Gran Canaria, Mallorca, Tenerife, Ceuta y Melilla y uno en las demás islas. Cómo se reparten después esos votos lo cuenta cómo se elige el Senado. La misma lógica empuja hacia arriba el voto en blanco de esa cámara, porque la papeleta sin ninguna cruz cuenta como blanco, y el 23-J hubo 385.871, casi el doble que en el Congreso.

Los votos nulos no entran en el reparto de escaños, pero el procedimiento importa cuando el último diputado se decide por pocos votos. En una provincia donde el último diputado se decide por unos cientos de votos, cuatro o cinco papeletas dudosas por mesa, guardadas o destruidas según alguien proteste o no, pueden sumar más que la diferencia. Quién se sienta en esas mesas y cuánto cobra lo explica la guía de la mesa electoral, y las probabilidades de que le toque a cada elector, la pieza sobre el sorteo de la mesa. El resto de reglas del 29-N está en el especial de las elecciones generales.

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