Con la media de 26 encuestas de Capitol a 20 de octubre, un punto de voto que pase de Vox al PP daría al PP 12 escaños y le quitaría 10 a Vox. El bloque apenas se movería, de 199 a 201: el 29-N no se juega la mayoría de la derecha, sino quién manda dentro de ella.
Las encuestas se leen casi siempre en puntos, y los escaños, como si fueran una consecuencia lineal de esos puntos. No lo son. El agregador de Capitol sitúa hoy al PP en el 31,3 %, al PSOE en el 26,4 %, a Vox en el 18,3 % y a Frente Amplio en el 5,3 %, con 26 sondeos publicados en los últimos 28 días. Repartidos provincia a provincia con la regla D’Hondt y la barrera del 3 % que fija el artículo 163 de la LOREG, esos votos dan 132 diputados al PP (uno de ellos de UPN, que concurre en lista conjunta en Navarra), 106 al PSOE, 67 a Vox y 13 a Frente Amplio y sus aliados: 8 propios, 3 de Compromís-Front Valencià y 2 de Unidad del Pueblo Canario.
La pregunta útil a cinco semanas de la votación es qué pasa si la media se equivoca, o si se mueve, en un punto. Un punto es poco: el margen de error de una encuesta de 1.000 entrevistas ronda los tres, y las medias de los sondeos fallaron por más de un punto en 1993, en 2016 y en 2023. Para responderla hemos rehecho el reparto de las 52 circunscripciones subiendo y bajando un punto a cada partido nacional, con el mismo método que usa la proyección: el partido gana o pierde la misma proporción de su voto en todas las provincias y el resto se ajusta a prorrata. El resultado no es simétrico, y esa asimetría dice más de la campaña que la media misma.

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| escaños | |
|---|---|
| PP: sube un punto | 12 escaños |
| PP: baja un punto | −5 escaños |
| PSOE: sube un punto | 6 escaños |
| PSOE: baja un punto | −8 escaños |
| Vox: sube un punto | 3 escaños |
| Vox: baja un punto | −10 escaños |
| Frente Amplio y aliados: sube un punto | 2 escaños |
| Frente Amplio y aliados: baja un punto | −6 escaños |
El PP ganaría 12 escaños con un punto más y perdería solo 5 con uno menos. Vox, al revés: un punto más le daría 3 y uno menos le costaría 10. El PSOE está en una posición intermedia, con 6 de ganancia y 8 de pérdida, y Frente Amplio, como cualquier partido pequeño, sufre más de lo que gana: 2 frente a 6. Y en el caso de Vox no hace falta el punto entero: con medio punto menos ya bajaría de 67 a 58 escaños.
Por qué Vox está al borde y el PP en la cola
La explicación tiene dos partes. La primera es aritmética. Un punto no pesa lo mismo para todos: para el PP es el 3,2 % de su electorado, para el PSOE el 3,8 %, para Vox el 5,5 % y para Frente Amplio el 14 %. Cuanto más pequeño es un partido, más le duele perder un punto, porque se lleva una parte mayor de sus votos en cada provincia.
La segunda parte es geográfica, y es la decisiva. D’Hondt reparte en cada provincia los escaños por orden de cocientes, y el último que entra suele ganarse por poco. Lo que importa para la sensibilidad de un partido no es cuántos escaños tiene, sino cuántos de ellos son ese último, el más barato, y en cuántas provincias es él el primero de los que se quedan fuera. Con la proyección de hoy, Vox ocupa el último puesto en diez circunscripciones donde le bastaría perder menos del 6 % de su voto para quedarse sin ese diputado. En siete de ellas, menos del 3 %. En Girona lo separan de Junts 92 votos; en Huesca, 156 del PP. Siguen A Coruña, Sevilla, Las Palmas, Teruel y Madrid, donde su último diputado se sostiene con un margen del 2,7 % de sus votos. En cambio, solo hay dos provincias, Ávila y Asturias, donde Vox sea el siguiente en la cola con opciones de entrar.
El PP vive la situación inversa. Tiene pocos escaños en el filo (La Rioja, Ávila, Valencia y Cantabria, con menos del 3 % de margen) y es el primero de la lista de espera en once circunscripciones: Huesca, Las Palmas, Almería, Santa Cruz de Tenerife, A Coruña, Baleares, Valladolid, Teruel, Madrid, Murcia y Ceuta. Por eso un punto más le rinde tanto. De los 12 escaños que ganaría, 7 serían de Vox, 3 del PSOE (Almería, Las Palmas y Valladolid) y 2 del espacio de Frente Amplio: Baleares y la lista de Unidad del Pueblo Canario en Tenerife.
No es la primera vez que el sistema castiga de esta forma al tercer partido. Entre noviembre de 2019 y julio de 2023, Vox perdió 2,7 puntos y pasó de 52 diputados a 33, según los resultados oficiales que publicó la Junta Electoral Central: siete escaños por punto. El PSOE ganó en esas mismas elecciones 3,7 puntos y un solo diputado, de 120 a 121, porque buena parte de su subida se concentró en Cataluña, mientras en el resto de España el PP le arrebataba escaños por la mínima. Y el caso extremo es el de Ciudadanos, que entre abril y noviembre de 2019 bajó del 15,9 % al 6,8 % y de 57 escaños a 10. Un partido que gana muchos últimos escaños por poco vive en una cornisa: cuando sube, los acumula; cuando baja, se le caen todos a la vez.

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| PP | PSOE | Vox | |
|---|---|---|---|
| −3 | 116 | 94 | 47 |
| −2,75 | 116 | 94 | 50 |
| −2,50 | 118 | 97 | 52 |
| −2,25 | 121 | 97 | 52 |
| −2 | 122 | 98 | 54 |
| −1,75 | 125 | 98 | 55 |
| −1,50 | 125 | 98 | 55 |
| −1,25 | 126 | 98 | 56 |
| −1 | 127 | 98 | 57 |
| −0,75 | 127 | 101 | 57 |
| −0,50 | 129 | 102 | 58 |
| −0,25 | 130 | 103 | 64 |
| 0 | 132 | 106 | 67 |
| +0,25 | 136 | 107 | 68 |
| +0,50 | 140 | 109 | 68 |
| +0,75 | 142 | 112 | 69 |
| +1 | 144 | 112 | 70 |
| +1,25 | 144 | 114 | 71 |
| +1,50 | 144 | 115 | 72 |
| +1,75 | 145 | 116 | 74 |
| +2 | 147 | 118 | 74 |
| +2,25 | 147 | 121 | 75 |
| +2,50 | 148 | 122 | 75 |
| +2,75 | 148 | 122 | 78 |
| +3 | 150 | 124 | 80 |
La curva del gráfico lo muestra. Las líneas del PP y del PSOE suben de forma más o menos regular. La de Vox tiene un escalón justo debajo de la media actual: entre 67 y 58 escaños hay apenas medio punto de voto. Por encima, en cambio, la pendiente es suave, porque los escaños que Vox podría ganar ya no están a su alcance inmediato. Dicho de otro modo, en torno a sus 67 escaños Vox tiene mucho más que perder que ganar.
Los puntos que de verdad se mueven
Subir o bajar un punto a un partido es un ejercicio de laboratorio. En una campaña real, el voto pasa de un partido a otro, y no entre cualquier pareja. El último barómetro del CIS con microdatos públicos, el estudio 3530 de noviembre de 2025, permite medir esas fronteras cruzando el partido al que cada entrevistado dice que votaría con el que señala como segunda opción. El 36,5 % de quienes votarían al PP tiene a Vox como alternativa, y el 45,7 % de los votantes de Vox tiene al PP. Sumados, los electores que dudan entre ambos son el 11,8 % de los 4.027 entrevistados. Los que dudan entre el PSOE y el PP son el 1,9 %. Solo el 3 % de los votantes socialistas pone al PP como segunda opción. La otra gran frontera del mapa está a la izquierda: entre el PSOE y Sumar se mueve el 10,2 % de la muestra.
Conviene leer estos datos con dos cautelas. El estudio tiene once meses y es anterior a la convocatoria y al nacimiento de Frente Amplio. Además, el CIS arrastra un sesgo de recuerdo conocido: en sus muestras hay más votantes socialistas de 2023 de los que hubo en las urnas. Pero la jerarquía de las fronteras es tan clara, seis a uno, que resiste cualquier corrección razonable. El voto español se mueve sobre todo dentro de cada bloque.
Si se aplica esa lógica, los escenarios verosímiles son otros. Un punto de Vox al PP deja al PP en 144 escaños y a Vox en 57, y cambia diputados en 14 circunscripciones; el bloque pasa de 199 a 201. El movimiento inverso, un punto del PP a Vox, deja al PP en 126 y a Vox en 71, y el bloque baja a 197 porque el PSOE gana tres escaños (Cantabria, Málaga y Valencia) y solo pierde uno, en Asturias. En la izquierda ocurre algo parecido: un punto de Frente Amplio al PSOE lleva a los socialistas a 112 y deja a sus aliados en 7, con un saldo casi neutro entre bloques; el trasvase contrario resta cinco al PSOE, suma uno a Frente Amplio y deja al PP con tres más, porque el voto que se va del PSOE a su izquierda rinde menos: los socialistas pierden Almería, Madrid, Las Palmas y Valladolid sin que Frente Amplio los recoja.
Para que la aritmética cambie de manos hace falta mucho más. Según nuestro cálculo, PP, Vox y UPN no bajarían de los 176 escaños de la mayoría absoluta hasta que 4,7 puntos de su voto pasaran al PSOE y a la izquierda, a prorrata entre ellos. Y los partidos que invistieron a Pedro Sánchez en 2023 (PSOE, el espacio de Frente Amplio, Podemos, ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria) no sumarían 176 hasta un trasvase de 4,9 puntos. Cinco puntos es, más o menos, lo que ha ganado el bloque de la derecha en las encuestas desde agosto de 2023, como explicamos en el análisis de la mayoría de PP y Vox. Deshacerlo en cinco semanas no tiene precedentes recientes, aunque en 2023 las encuestas de la última semana daban a PP y Vox una mayoría que las urnas dejaron en 170 escaños.

El mapa resume dónde se juega todo esto. De las 52 circunscripciones, 29 no cambian ni un escaño en ninguno de los doce escenarios de un punto, a favor o en contra, de PP, PSOE, Vox, Frente Amplio, Podemos o SALF. Las otras 23 concentran la incertidumbre. Madrid cambia en siete de los doce, porque con 38 escaños el último cociente está siempre cerca y hasta un punto más de Podemos o de SALF movería un diputado. Valencia cambia en cuatro y A Coruña, Málaga, La Rioja, Ávila, Baleares y Las Palmas, en tres.
Hay, por último, una consecuencia institucional que no se ve en los totales. El PP necesita hoy el «sí» de Vox para ser investido: según el artículo 99 de la Constitución, en la segunda votación basta con más síes que noes, y con Vox absteniéndose los 132 diputados populares perderían frente a los 151 del resto. Ni siquiera un punto de Vox al PP lo cambiaría: 144 frente a 149. Para que una abstención de Vox bastase, el trasvase tendría que llegar a 3,7 puntos, con el PP en 154 y Vox en 45. Lo que sí cambiaría con cada punto es la relación de fuerzas en la negociación: un Vox con 71 diputados y un Vox con 57 no piden lo mismo.
Todo esto descansa en un supuesto que conviene decir en voz alta: que los votos se mueven igual en todas las provincias. No siempre es así. En 2023, la subida del PP fue mayor en Andalucía y en Madrid que en Cataluña, y una campaña con un tema territorial fuerte puede concentrar las pérdidas o las ganancias donde menos se espera. Por eso las provincias del mapa son la lista de lo que hay que vigilar en cada encuesta provincial que se publique antes del 23 de noviembre, el último día en que la ley permite difundirlas. Cuando la media se mueva, el simulador de pactos y la pieza viva de escaños por partido se actualizan con ella; la metodología explica cómo se construye la proyección.
La lección para quien sigue las encuestas es sencilla. Medio punto menos para Vox es una noticia de nueve escaños; medio punto menos para el PP, de tres. Si alguna medida de la campaña cambia de verdad el resultado del 29-N, lo más probable es que pase por esa frontera de doce votantes de cada cien que no saben si votar al PP o a Vox.


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